Muy fácil se la pusieron al Partido Morena los verdistas y los del trabajo; hasta unos poquitos de los morenos que también le dieron la espalda a la iniciativa de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Hace tiempo que ha quedado claro que no todos los trepados en la 4T van con el proyecto morenista, incluso muchos de los llamados fundadores se la pasan repartiendo fuego amigo. Hace rato que crece la exigencia de las bases del partido en el poder para que los guindas sacudan el petate y caigan al piso varios que ya no pueden estar en él.
La cautela y el costo político electoral han sido el reloj para tomar esa decisión desde Palacio Nacional, lo mismo en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador que en el actual. Sin embargo, al momento que el PT y el PVEM le dieron la espalda al proyecto de la presidenta, le pavimentaron el camino y despresurizaron la decisión sobre seguir o no en la alianza electoral. Y ya encarrerados, pues no estaría mal que también bajaran a los morenistas que no comparten el proyecto, sino solo el nombre y ponen oídos sordos a las demandas ciudadanas, como lo fue precisamente con la reforma electoral.
El sentido de los votos en contra se dio por las dos oposiciones internas y externas, veamos: tres votos de Morena Giselle Arellano, Santy Montemayor y Alejandra Chedraui Peralta, una abstención por Olga Sánchez Cordero, y dos ausencias, las de Jesús Jiménez e Iván Peña Vidal. El PVEM votó dividido. Quienes respaldaron el dictamen fueron José Braña Mojica, Manuel Cota, Iván Marín, Mario López, Anabel Acosta, José Guzmán, Alejandro Pérez Cuéllar, Denisse Guzmán, Marcela Silva y Blanca Hernández. En el caso del PT, de sus 49 integrantes, 47 rechazaron la iniciativa en bloque. Roberto Corral Ordóñez, sin embargo, votó en favor y quien no asistió a la sesión fue José Alejandro Aguilar López. PAN, PRI y MC votaron en contra. Al no alcanzar las dos terceras partes de los votos en la Cámara Baja, la iniciativa de la mandataria fue desechada y ya no pasó a la etapa de la discusión en lo particular.
Luego de la jornada del miércoles, lo que sigue está muy anunciado desde hace días. Los morenistas se concentrarán en el “plan B”. Bien a bien, no sabemos qué incluirá esa estrategia para salvar en lo posible los planteamientos salidos desde Palacio Nacional. Sin embargo, de lo que no queda duda es el alto costo electoral que pagarán el PT y el Verde. No olvidemos la debilidad de su particular electorado. En la pasada elección presidencial, el Verde pepenó 4 millones y el PT apenitas alcanzó los 3 millones. Todo ello frente a los 36 millones de sufragios obtenidos por Morena.
A no dudar, una de las líneas discursivas y de acción será dejarle en claro a la sociedad que pidió la reforma electoral, qué partidos de la 4T le dieron la espalda a la población. Lo dicho, PT y PVEM le allanaron el camino a la presidenta.