Hace casi once años, cuando comenzó la primera administración del entonces alcalde Pablo Lemus, el Hospitalito de Zapopan era una gran incógnita. Su situación en infraestructura, operación, administración y calidad de atención era crítica, y representaba uno de los primeros grandes retos de la ciudad en materia de salud.
Hoy el panorama es distinto. A lo largo de esta década, la atención médica en Zapopan ha dado un giro profundo. En estos años se han invertido más de siete mil millones de pesos en su operación y más de mil millones adicionales en infraestructura, lo que representa un incremento del 234% respecto al subsidio destinado en 2016.
La nueva Unidad de Atención Médica de Urgencias, conocida como Hospitalito Sur, inaugurada recientemente por el presidente municipal Juan José Frangie, representa un paso estratégico para fortalecer la infraestructura de salud en la zona sur poniente de Zapopan. Con una inversión superior a los 285 millones de pesos y una superficie de más de 5,600 metros cuadrados, la ciudad suma ahora un segundo hospital municipal.
El Hospitalito Sur brindará cobertura a más de 170 colonias del sur de la ciudad, muchas de ellas con alta demanda de atención médica. Operará las 24 horas, los siete días de la semana, con sala de urgencias para adultos y pediatría, sala de choque, hospitalización, quirófanos, laboratorio e imagenología. Además, permitirá reducir los tiempos de respuesta en emergencias gracias a la presencia permanente de ambulancias. Es infraestructura pensada para salvar tiempo, y en salud, el tiempo también salva vidas.
Este proyecto habla de continuidad, pero también de responsabilidad en el uso de los recursos públicos. No es una ocurrencia ni una medida aislada. Es parte de una visión de ciudad que entiende que gobernar también significa anticiparse, planear y sostener esfuerzos de largo plazo más allá de los periodos administrativos. La continuidad no es repetir: es consolidar una visión.
Los municipios no administran el sistema nacional de salud, pero sí son el nivel de gobierno más cercano a la vida diaria de las personas. Cuando ocurre una emergencia, nadie piensa en competencias administrativas: se piensa en atención oportuna. Por eso, cuando en el territorio existen brechas en servicios esenciales, limitarse a señalar atribuciones simplemente no es suficiente.
Decidir invertir en salud desde lo local fue asumir una responsabilidad ampliada: entender que el bienestar también se construye desde la cercanía. Una ciudad pensada para las niñas y los niños también debe ser una ciudad que cuida la salud de sus familias. Porque el bienestar empieza en lo básico: poder recibir atención médica cuando más se necesita.
Gobernar una ciudad no siempre significa inaugurar grandes proyectos de infraestructura. A veces significa algo más simple y más profundo: asegurar que, cuando alguien lo necesite, haya un hospital abierto, un médico disponible y una respuesta a tiempo.
Porque cuidar la vida también es gobernar.