Es un tema que se ha alargado innecesariamente y se ha convertido en un tormento político, en especial para el grupo político que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional. Pero este martes 17 de marzo, vuelve a ser asunto central en el discurso presidencial: es la reforma electoral. La mandataria mexicana presentará su Plan B con el aparente respaldo incondicional de los legisladores de Morena, el Partido Verde y el Partido del Trabajo.
Pero su ambiciosa reforma electoral ha quedado reducida sustancialmente; después de las múltiples críticas y señalamientos de especialistas y desconfiados opositores al régimen de la 4T, la presidenta se encontró con el obstáculo de sus propios aliados, que rechazaron el recorte económico a los partidos políticos, se negaron a que les fueran arrebatadas las diputaciones plurinominales, y en un giro extraño, el Partido del Trabajo decidió proteger al Instituto Nacional Electoral (INE) de recortes económicos, proyectados desde Palacio Nacional.
Las cifras revelan el tamaño del tropiezo: Claudia Sheinbaum pretendía un ahorro de 12 mil millones de pesos con sus recortes; ahora estima este ahorro en cuatro mil millones solamente, pero insististe en que ese dinero deberá destinarse a municipios, principalmente para atender su calendario de obras más urgente. ¿Con qué mecanismo lo garantizarán? Es un dato desconocido.
Lo que la presidenta no pudo doblegar es el pragmatismo de sus aliados políticos que están en la 4T, precisamente porque les da recursos económicos, públicos y espacios de poder en las cámaras y en los estados.
En este momento hay dos temas centrales en juego:
Al retomar en su rueda de prensa, otra vez el tema de la reforma electoral, la presidenta lucía cansada o al menos eso parecía.
Ha sido un tema que le ha costado mucho políticamente y que no garantiza dividendos a su favor, sino por el contrario, quizás nuevas diferencias debajo de la mesa con su aliados en Morena en el Verde y en el PT.
Disminuir el número de diputados en los congresos de los estados o restarle recursos a los poderes legislativos de estados soberanos como los que integran la República Mexicana, puede abrir otra controversia, a pesar de que la mayoría de los gobiernos estatales sean del partido Morena.
La presidenta sabe que el tema, a pesar de la anunciada votación favorable, no será un paseo dominical y que el tema de la reforma electoral puede ser el contraste con otros aspectos de su gobierno, en los que los números son positivos para su gestión.
Habrá que revisar el contenido final de su propuesta.