El Congreso del Estado de Jalisco está siempre en el ojo del huracán. Para bien y para mal, aunque la mayor parte de las veces sea objeto del reclamo y el escrutinio, con resultados que no favorecen a sus integrantes, los 38 diputados. Por eso, justo cuando la Legislatura toma otro período vacacional, parece muy lógico hacer una nueva evaluación de su desempeño.
Lo primero que viene a consideración es que justo cuando los diputados se van de vacaciones por Semana Santa y Pascua, se enfrentan dos sucesos fundamentales para la sociedad metropolitana y de todo el Estado:
1. La crisis del SIAPA y el abasto de agua potable en el Área Conurbada de Guadalajara. Justo en este período vacacional, el organismo que ahora tiene como director a Ismael Jáuregui, emprende una campaña de limpieza en sus instalaciones, lo que anticipa cortes de agua que se sucederán durante los próximos cinco meses. Además, está pendiente el proyecto integral para el rescate o la definición final del SIAPA. Justo cuando el gobernador del Estado, Pablo Lemus, anuncia que se requieren 15 mil millones de pesos sólo para resolver la limpieza del agua, los diputados no están para intervenir en el ámbito de sus facultades e intereses.
2. El 1 de abril entra en función la aplicación de la nueva tarifa del transporte público. Todos los usuarios de transporte masivo (amplia mayoría) pagarán 11 pesos, la nueva tarifa que estableció el gobernador Pablo Lemus, quien en diciembre había determinado que serían 14 pesos, pero que echó para atrás ante la inconformidad social. El tema tiene una enorme cantidad de aristas y de inconformidades sociales en potencia.
De entrada, están los usuarios: no hay certeza sobre cómo se aplicarán los descuentos a estudiantes (¿en período vacacional?) que sólo pagarán 5 pesos; y también están los beneficiarios del 50% de descuento sobre la tarifa, en teoría 5.50 pesos, para adultos mayores y personas con discapacidad, entre otras.
Y después están los transportistas. Se declaran ignorantes y desatendidos sobre si recibirán el pago vía subsidio, para cobrar 14 pesos por viaje, es decir tres pesos por cada viaje. Se están gestando protestas.
Y ante estos dos temas, los diputados del Congreso estatal estarán ausentes. De vacaciones.
Además, habría que considerar que cuando menos, en la discusión pública, la última propuesta de reforma de la presidenta Claudia Sheinbaum, tuvo entre otros propósitos, la de reducir el presupuesto de los congresos estatales.
En Jalisco, el Congreso cuesta mil 100 millones de pesos este año. Cada uno de los 38 diputados y diputadas, le cuestan a los jaliscienses casi 27 millones de pesos por año. ¿A cambio de qué?
Los actuales legisladores llevan 17 meses en el cargo.
Durante todo este tiempo, no han alcanzado acuerdos para resolver sobre reformas importantes, como es el caso de la reforma al Poder Judicial o la reforma en materia de transparencia.
Su actuación ha contribuido muy poco para resolver problemas fundamentales como transporte y agua potable.
Siempre está la posibilidad de alegar facultades y áreas de competencia. Pero si no pueden contribuir en lo más urgente para el grueso de los ciudadanos que en teoría ellos representan, ¿entonces para qué son útiles?
Quedamos pendientes de su respuesta.