En los últimos años, la palabra “innovación” se ha vuelto casi obligatoria en el discurso público. Todo tiene que ser innovador: plataformas, aplicaciones, procesos. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a hacer una pregunta básica: ¿realmente está mejorando la vida de las personas?
En el gobierno, innovar no debería significar hacer las cosas más complejas, sino todo lo contrario. De poco sirve digitalizar un trámite si sigue siendo confuso, tardado o innecesario. La verdadera innovación es la que simplifica, la que ahorra tiempo, la que elimina pasos, la que evita que una persona tenga que ir tres veces a la misma oficina para resolver lo mismo.
Ahí está la diferencia entre modernizar y transformar.
En una ciudad como Zapopan, donde millones de interacciones ocurren todos los días entre ciudadanía y gobierno, cada mejora en la atención cuenta. Un reporte que se atiende más rápido, un canal que funciona las 24 horas, un trámite que se puede resolver sin intermediarios. No son cambios espectaculares, pero sí profundamente significativos.
Herramientas como los canales de atención directa o los sistemas de reporte ciudadano no son innovadoras por sí mismas. Lo son cuando realmente funcionan, cuando generan respuesta y cuando construyen confianza. De lo contrario, se convierten en una capa más de frustración.
Porque innovar en lo público no es incorporar tecnología: es resolver problemas.
También implica tomar decisiones difíciles. Quitar procesos que no sirven, simplificar reglas, revisar inercias administrativas. A veces, lo más innovador no es agregar, sino quitar. Y eso exige algo que no siempre se dice: entender cómo funciona el gobierno desde dentro.
Conocer sus tiempos, sus limitaciones, sus áreas de oportunidad. Solo así se puede mejorar sin improvisar.
En Zapopan, esta lógica se ha construido a lo largo del tiempo. La continuidad en el gobierno ha permitido no solo mantener procesos, sino mejorarlos. Hoy, el municipio se posiciona como referente en mejora regulatoria y buenas prácticas a nivel nacional, con avances que no son resultado de un solo esfuerzo, sino de una evolución constante.
Ejemplos concretos lo demuestran. La certificación PROSARE, otorgada por la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria en 2023, o la certificación internacional ISO 9001:2015 —renovada por segunda ocasión en la Dirección de Padrón y Licencias— reflejan procesos más claros y confiables. A esto se suma el Centro Integral de Servicios de Zapopan (CISZ), donde es posible realizar más de 500 trámites de los tres niveles de gobierno en un solo lugar, así como el RETyS, el Registro Electrónico de Trámites y Servicios, que permite consultar, descargar formatos y agendar citas en línea para cientos de gestiones.
No se trata solo de tecnología o certificaciones. Se trata de facilitarle la vida a las personas. Hoy, más que gobiernos que acumulen herramientas, necesitamos gobiernos que hagan que las cosas sean más fáciles. Que entiendan que cada minuto que una persona pierde en un trámite es tiempo que no regresa.
Porque al final, la innovación que importa no es la que se presume. Es la que se siente.