El jueves 26 de marzo, el Banco de México sorpresivamente decidió bajar su tasa de interés objetivo en 25 puntos base, al pasar del 7 al 6.75 por ciento.
En este punto hay que recordar que el Banco de México (Banxico) es el responsable de la política monetaria y su principal objetivo es la estabilidad del poder adquisitivo del dinero, es decir ¡el combate a la inflación! No tiene por objetivo el crecimiento económico, porque se considera que no está a su alcance y que eso compete a otras dependencias gubernamentales como la Secretaría de Economía y a la política fiscal.
El principal instrumento del Banxico es la tasa de interés de referencia, es decir la tasa de interés que cobra a la banca comercial cuando les otorga un crédito, y a su vez la banca comercial otorga crédito al público. Sin embargo, la política monetaria es asimétrica, en el sentido de que si sube su tasa objetivo, subirán las tasas de interés en general; pero si la baja, no necesariamente bajan las tasas de interés bancarias porque ello dependerá también del riesgo económico.
Con respecto a la decisión de bajar su tasa objetivo, la decisión es sorpresiva porque la inflación subyacente tiene 10 meses por arriba del rango objetivo del banco central, que es del 3 ± 1%, y dicha inflación muestra una tendencia clara de no disminución, a lo que hay que agregar los efectos inflacionarios de la guerra en Medio Oriente.
La guerra iniciada la mañana del 28 de febrero y el consecuente cierre del Estrecho de Ormuz, han incrementado las presiones inflacionarias a nivel global y México no es la excepción. Por este estrecho pasa el 20% del petróleo a nivel mundial, el 20% del gas licuado, cerca del 30% del gas LP, el 30% del total de fertilizantes como urea y amoniaco, y el 30% del helio, un gas indispensable para la industria electrónica, de semiconductores, y la medicina, porque dicho gas enfría los imanes superconductores de los equipos de resonancia magnética y protege los procesos de fabricación de chips y circuitos, elemento clave también para la industria aeroespacial y equipos de medición.
Como resultado de esta guerra ha aumentado el precio de la gasolina, del gas natural, gas licuado, el diésel, los fertilizantes y el helio, y con ello ha impactado fuertemente el costo del transporte en general, de las empresas que usan mucha energía como la industria del cemento, acero, plásticos y químicos. Con el incremento en el precio de los fertilizantes ha aumentado el costo de los cultivos intensivos en nitrógeno (maíz, trigo y soya) y con ello los precios del pan, tortilla, carne, lácteos y otros alimentos procesados.
Por otro lado, la economía mexicana ha mostrado debilidad, y el bajar la tasa objetivo en un entorno de expectativas inflacionarias al alza sugiere que, contrario a su mandato, el Banco de México está priorizando el crecimiento económico mediante un estímulo a la demanda interna, ya que menores tasas de interés aumentan el consumo y la inversión productiva, y reducen el nivel de ahorro y el costo financiero de la deuda, tanto privada como pública.
Dada la complejidad del panorama económico, la decisión en Banxico fue dividida, con tres votos a favor del recorte y dos para mantener la tasa en un 7%, y además en el comunicado de prensa se establece: “ Se considera que el balance de riesgos respecto de la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico mantiene un sesgo al alza ”. (Comunicado de Prensa, pág. 1, 26/03/2026).
Y así como la decisión fue dividida también es la opinión de los analistas. Algunos la califican como un error, pero otros dicen que la reducción de la tasa es moderada y que el Banco de México está intentando equilibrar la estabilidad de precios con la necesidad de estimular la demanda agregada para darle un mayor impulso a la economía mexicana.
En mi opinión, el banco central está apostando a que la guerra en Medio Oriente terminará pronto, y el impacto inflacionario se diluirá en el corto plazo, sin embargo, el riesgo de que la inflación siga aumentando se está materializando, y muy probablemente en la siguiente reunión tendrán que subir la tasa. De hecho, es cada vez más común la opinión, entre los analistas, de que la guerra se prolongue por varios meses con altas y bajas en intensidad, y algunos modelos de predicción estiman un 60% de probabilidad de que sigan las tensiones por varios meses.
Irán sabe lo estratégico que es el Estrecho de Ormuz, y ha priorizado una estrategia de resistencia prolongada, auxiliada por el uso de drones, para generar un mayor efecto negativo y además, está buscando el apoyo del “Eje de la Resistencia” y de otros gobiernos como el Líbano y Siria, y las milicias como Hezbolá, Hamás, los hutíes en Yemen y éstos últimos, incluso, ya han empezado a atacar objetivos de Israel, lo que extendería aún más la duración del conflicto.