La Zona Metropolitana de Guadalajara vive una de las peores crisis hídricas de los últimos años. Miles de hogares reciben agua turbia, oscura, con olor a drenaje y sedimentos visibles. No es un “incidente” ni una falla temporal: es un problema estructural que lleva años y que el gobierno estatal se empeña en minimizar. Como legislador federal y jalisciense, no puedo quedarme callado.
Los ciudadanos tienen derecho a saber la verdad, de ahí que con toda seriedad y apelando al principio de transparencia y al derecho de acceso a la información pública, formulo varias preguntas directas a las autoridades de Jalisco: al gobernador Pablo Lemus Navarro, al nuevo director del Sistema Intermunicipal de los Servicios del Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA).
• ¿Cuántas colonias de la ZMG están realmente afectadas hoy por agua insalubre?
• ¿Son 170, 176 o más de 200? ¿Cuántas familias y personas se ven impactadas de manera directa?
• ¿Cuáles son los resultados completos y actualizados de las pruebas microbiológicas, bacteriológicas y fisicoquímicas realizadas en las redes de distribución?
• ¿Por qué no se han publicado de forma abierta y desglosada colonia por colonia?
• ¿Cuál es el diagnóstico oficial y técnico sobre la causa raíz de la contaminación?
• ¿Se trata solo de un problema de cloración, de tuberías viejas, de descargas ilegales o de una combinación de factores?
• ¿Por qué, a pesar de los reportes ciudadanos sobre afectaciones a la salud, el gobierno estatal se niega a declarar una emergencia sanitaria que permita recursos extraordinarios y atención médica inmediata?
• ¿Cuánto presupuesto específico se ha destinado en 2025 y 2026 para reparar la red, limpiar tanques y garantizar agua potable en las zonas afectadas?
• ¿De dónde salen esos recursos y cómo se están ejerciendo?
• ¿Existe un plan de acción detallado con fechas concretas para restablecer el servicio de agua potable de calidad en todas las colonias afectadas? ¿O solo se están aplicando medidas paliativas como pipas y garrafones?