Los cuatro astronautas a bordo de la cápsula Orion alcanzaron un hito histórico al entrar en la influencia gravitacional de la Luna, más de medio siglo después.

En las últimas horas, los cuatro astronautas a bordo de la cápsula Orion alcanzaron un hito histórico al entrar en la influencia gravitacional de la Luna, más de medio siglo después.
Este hito se registró exactamente cuatro días, seis horas, dos minutos y 54 segundos después del despegue del poderoso cohete SLS el pasado 2 de abril.
We’re going farther than ever before 🚀
Today, the Artemis II crew will break the record for how far humans have traveled from Earth as they fly around the far side of the Moon.
Coverage begins at 1 p.m. EDT (1700 UTC). Watch Artemis II make history:… pic.twitter.com/hCOVQPkxUF
— NASA (@NASA) April 6, 2026
La especialista de misión Christina Koch, desde el interior de Orion, lo describió con emoción contenida: “Ahora estamos cayendo hacia la Luna en lugar de alejarnos de la Tierra. Es un hito asombroso”. Minutos antes, la ventana lateral mostraba la Tierra convertida en una delgada media luna, mientras la Luna crecía imponente frente a ellos.
La misión Artemis II, la primera tripulada a la Luna desde la era Apolo, dura aproximadamente diez días y sigue una trayectoria de “retorno libre” que permitirá a la nave rodear el satélite y volver a casa sin encender motores adicionales.
El tramo más crítico está a punto de comenzar: cuando Orion pase por la cara oculta de la Luna, la tripulación quedará incomunicada con Houston durante casi 50 minutos. Ese lapso de silencio radioeléctrico servirá para poner a prueba los sistemas de navegación autónoma que serán vitales en futuras expediciones a la Luna y, más adelante, a Marte.
Mientras tanto, los astronautas aprovecharán cada segundo para registrar con sus propios ojos fenómenos que las sondas automáticas apenas han captado: polvo lunar suspendido en el vacío, el juego de sombras en cráteres nunca pisados por el hombre y el desplazamiento de regolito que podría complicar la construcción de bases permanentes.
Cada observación, cada fotografía y cada comentario en voz alta quedarán grabados para que, una vez recuperada la señal, los científicos de la NASA y sus socios internacionales puedan compararlos con datos de telescopios y robots.