La presidenta Claudia Sheinbaum subrayó su rechazo al informe sobre desaparecidos que se recomendó, sea turnado a la Asamblea General de la ONU. Se trata de una negativa política a la realidad.
La administración de la presidenta Sheinbaum varios días una controversia con el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, debido a que la semana pasada dictaminaron con severidad lo ocurrido en nuestro país, donde se admite que poco más de 132 mil personas están desaparecidas.
Básicamente, el gobierno federal rechaza el informe del comité por cuestiones técnicas y también por acusaciones abiertas: las conclusiones son parciales y tendenciosas. Es una fuerte declaración si surge directamente de la oficina de la Presidencia, porque en palabras llanas, se sostiene que este comité pretende perjudicar al gobierno mexicano con información falsa.
Para los mexicanos esto resulta un tanto lejano.
No sorprende que el gobierno de Claudia Sheinbaum desacredite un informe de uno de los comités de la ONU. De hecho, en la etapa denominada “cuarta transformación” y desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el gobierno mexicano se ha distanciado de organismos internacionales como la ONU y la Organización de Estados Americanos (OEA), entre otros. En ocasiones como la actual, las autoridades mexicanas han criticado abiertamente a los observadores internacionales.
Lo peor que podría suceder, hay que entenderlo, es que de discutirse en el pleno de la Asamblea General de la ONU y si llegara a determinarse por votación mayoritaria que el fenómeno de los desaparecidos en México es, efectivamente, un crimen de lesa humanidad, habría sanciones para nuestro país y se le exigiría una ruta de acción para terminar con la tragedia de los desaparecidos.
Antes de llegar a esa votación, seguramente el gobierno mexicano establecería negociaciones para evitar una votación condenatoria.
Pero más allá del proceso, y aunque se haga hincapié en que debe distinguirse entre desaparición forzada causada por el Estado, a diferencia de las desapariciones provocadas por el crimen organizado, la realidad es que la tragedia de los desaparecidos no es historia; sucede todos los días. Y continuará.
Son responsables los gobiernos anteriores, incluido el “villano mayor” de la 4T, Felipe Calderón. Pero los desaparecidos se incrementaron en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y siguen acumulándose en el actual.
Para los mexicanos que sufren la tragedia de los desaparecidos, con intervención de la ONU o sin ésta, el panorama sigue siendo igualmente dramático: la búsqueda de restos está en manos de organizaciones civiles que hacen el trabajo que no cumplen las autoridades.
Los crímenes no se detienen y en pocos casos se castigan.
Esa es la dura realidad que, hay que reconocerlo, es una tendencia que continuará por mucho tiempo más.