Movimiento Ciudadano vive una etapa de definiciones profundas. El reciente posicionamiento de MC en Jalisco, tras el polémico voto de los diputados federales emecistas a favor del “Plan B” junto a Morena (bajo consigna de la dirigencia nacional del partido) marca un punto de inflexión que trasciende la simple diferencia de criterios. Estamos ante la renovación de un proyecto con ADN propio: el Grupo Jalisco.
Pablo Lemus encabeza este relanzamiento estratégico. Su postura responde a la innegable realidad de que en el Estado la competencia electoral contra Morena es frontal y sin matices. Cualquier señal de contubernio o connivencia desde el centro del país erosiona la base social de MC en la entidad.
Ante esto, el gobernador ha decidido blindar la marca local, enviando un mensaje de autonomía que busca recuperar la confianza del votante jalisciense frente a la amenaza de Morena, sin ambigüedades. Existe en Jalisco la convicción de que el futuro del partido exige una identidad propia.
El mensaje para la dirigencia nacional de MC es contundente: la gobernanza de un partido con dos de las gubernaturas más importantes del país debe ser compartida. El esquema actual de la dirigencia nacional ignora la fuerza de los estados que sostienen la estructura naranja. Jalisco reclama su lugar legítimo en la mesa de toma de decisiones estratégicas, rechazando el papel de simple espectador de las ocurrencias de la cúpula capitalina. Los resultados electorales y la gestión pública en el Estado avalan esta exigencia de equilibrio interno.
La nueva ruta incluye una revisión profunda de la política de alianzas partidistas locales. La contención de Morena hacia 2027 requiere un pragmatismo que la dirigencia nacional se ha negado a explorar. El Grupo Jalisco asume la responsabilidad de construir puentes con otras fuerzas políticas en el territorio, priorizando la estabilidad del Estado sobre las directrices dictadas desde la capital del país.
Y, aún más, MC Jalisco quiere desde lo local contribuir en forma significativa al debate nacional. Si las alianzas locales resultan útiles en 2027 como contrapeso frente al intento de Morena de constituirse en el nuevo partido hegemónico –un partido de Estado como durante décadas lo fue el PRI–, entonces, cabe valorar esa ruta de cara a la próxima elección presidencial.
MC Jalisco toma el control de su propia narrativa. El principio es innegociable: el destino de la casa se decide y se defiende en casa.