Después del atentado en las pirámides de Teotihuacán se levanta, con toda razón, una duda: ¿Se puede garantizar protección para los visitantes que asistan al torneo mundial de futbol?
Un joven de apenas 27 años de edad, Julio César Jasso, cometió un acto irracional y de resultados trágicos, al atacar con un arma de fuego a turistas que se encontraban en la Pirámide de la Luna en Teotihuacán. De acuerdo con la versión oficial, él mismo se quitó la vida al confrontarse con elementos de la Guardia Nacional y después de haber sido herido en una pierna. Es sin duda una tragedia, porque además causó la muerte de una mujer de origen canadiense e hirió a varios turistas, incluido un niño de seis años.
Al margen del drama humano, la cuestión es que este inusitado ataque en una zona arqueológica –una de las más conocidas en el mundo– la cuestión es que se genera una muy negativa imagen de México como destino de Torneo Mundial de Futbol, que está por comenzar en junio.
El gobierno de la república entró en emergencia. Lo ocurrido en este ataque de particulares características, porque el agresor actuó sólo, generó cuestionamientos en varios países, que de inmediato generaron recomendaciones para evitar o restringir viajes a México.
La presidenta Claudia Sheinbaum debió encarar el golpe en su conferencia mañanera y defensión que en el mundo sigue habiendo confianza en México. Junto a ella, su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, afirmó que “la seguridad está garantizada” en el Mundial, y recordó el operativo de seguridad que se ha estado preparando desde varios meses atrás con la colaboración de las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional y las dependencias de seguridad en las tres sedes del país: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Y subrayó que lo ocurrido en Teotihuacán no tiene ningún antecedente. Es cierto, pero eso no es disculpa. Y Julio César Jasso pudiera haber asesinado a muchas personas más.
La solución es relativamente sencilla, aunque no de fácil ejecución: las autoridades en México deben desechar esa suposición de que en México somos más pacíficos y aunque haya violencia, no tenemos suceso con asesinos masivos como ha ocurrido muchas veces en Estados Unidos.
Es falso. Sí los tenemos y ya han empezado a ocurrir.
Ningún lugar de visita para turistas nacionales o extranjeros puede carecer de protocolos de seguridad y vigilancia. Eso queda en el pasado.
Sólo queda esperar que los turistas juzguen que fue un asunto aislado y no cancelen su visita a México. Eso, y aplicar de inmediato las medidas de seguridad que el evento y el compromiso exigen.
Es difícil, pero este país debe encontrar la manera de seguir en la dilatada lucha contra la violencia, la inseguridad y los desaparecidos, y al mismo tiempo mantener su posición como una de las potencias turísticas del mundo.