La visita de cuatro días estaba destinada a celebrar los vínculos históricos entre los dos estrechos aliados con motivo del 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos

El rey Carlos III fue recibido el lunes por el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, en el inicio de una visita de Estado marcada por tensiones transatlánticas y un nuevo supuesto intento de asesinar al presidente de Estados Unidos.
Detrás de la cálida bienvenida frente a las cámaras se esconde una brecha cada vez más profunda en la llamada “relación especial” entre Washington y Londres a causa de la guerra de Trump en Irán.
En la soleada tarde, Carlos III y Trump intercambiaron apretones de manos y, al parecer, comentarios amistosos junto al Pórtico Sur de la Casa Blanca, inaudibles para los periodistas.
Los Trump ofrecieron a la pareja real un té y, más tarde, un recorrido por las colmenas de la Casa Blanca.
La visita de cuatro días estaba destinada a celebrar los vínculos históricos entre los dos estrechos aliados con motivo del 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos del antepasado del monarca británico, Jorge III.
Pero ha terminado con Carlos, de 77 años, obligado a desplegar una ofensiva de encanto diplomático después de que Trump, de 79, criticara duramente la negativa de Londres a ayudar a Washington en el conflicto con Irán.
El viaje real tampoco se suspendió pese a un tiroteo en la cena de corresponsales de la Casa Blanca a la que asistió Trump el sábado. Un sospechoso acusado de intentar asesinar al presidente compareció ante un tribunal el lunes.