Cada 30 de abril celebramos con juegos, colores y alegría el Día de la Niña y el Niño. Es hermoso ver sonrisas, pero la fiesta no puede ocultar lo que muchas infancias viven en silencio: miedo, violencia, exclusión o falta de oportunidades. Esa realidad nos obliga a reflexionar.
Decir que las niñas y los niños “son el futuro” es cierto, pero incompleto. Son también el presente; sienten, piensan, sufren y disfrutan hoy. Por eso sus derechos no pueden esperar. Escucharles, protegerles y garantizarles condiciones para crecer con dignidad es una obligación de todas y todos.
Los derechos de la niñez significan cosas concretas; vivir sin violencia, acceder a educación y salud de calidad, jugar, descansar, ser escuchados y contar con adultos que respondan cuando pidan ayuda. Cuando una niña o un niño no conoce esos derechos, corre el riesgo de normalizar el maltrato y de quedarse sin redes de apoyo.
En la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco, trabajamos para que ese conocimiento llegue a las casas, las escuelas y las instituciones. Capacitamos a madres, padres y cuidadoras, dialogamos con docentes y personal de salud, orientamos a autoridades para que en sus decisiones siempre prime el interés superior de la niñez. También hablamos directamente con niñas, niños y adolescentes, para que sepan identificar riesgos y pedir ayuda.
Hoy debemos pensar también en la niñez digital. Muchas experiencias de socialización y aprendizaje pasan por pantallas, la prevención del ciberacoso, el cuidado de datos personales y la orientación para un uso seguro de internet son parte esencial de su protección.
No existe una sola niñez. Hay niñas y niños que enfrentan más barreras, quienes viven en pobreza, con discapacidad, en contextos indígenas, migrantes o en situación de calle. Defender derechos significa dirigir esfuerzos especiales hacia quienes más lo necesitan.
La defensa de la niñez no es solo tarea de instituciones. Es un compromiso colectivo, familias, escuelas, vecinas, vecinos, organizaciones y autoridades. A veces basta una palabra que crea, una mano que ayude o una denuncia que detenga una situación de riesgo. La indiferencia también lastima.
Te invito hoy a hacer una pausa. Escucha a las niñas y los niños que tienes cerca, observa cómo les hablamos, pregúntate si sus espacios son seguros. Si dudas sobre cómo actuar, pide orientación. En la CEDHJ mantenemos las puertas abiertas para brindar asesoría y talleres gratuitos.
La verdadera celebración del Día de la Niña y el Niño será el día en que ninguna infancia tenga que pedir permiso para ser feliz, segura y libre. Protejamos sus derechos con decisiones y acciones concretas. Eso es construir una sociedad más justa y humana para todas y todos.