En cuestión de inseguridad, no hubo sorpresa. El más reciente reporte del Inegi sobre la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) puso a Jalisco en muy mala posición. Pero insisto: ¿a alguien le sorprende?
Solamente algún felizólogo esperaría buenas cifras en percepción de seguridad luego de un febrero terrible por el operativo de captura de Nemesio “El Mencho” Oseguera en una jornada violentísima que alcanzó decenas de municipios de la Entidad, incluyendo todos los de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Veamos los ejemplos: Guadalajara pasó de una percepción de inseguridad de 79.2, a 90.2 (11 puntos de diferencia). Tonalá, de 56 a 68 (12 puntos). Zapopan, de 54.7 a 70.8 (16 puntos al alza). Y Puerto Vallarta de 42, a 59.9 (17 puntos). Lo esperado después de lo ocurrido. ¿O acaso se pensó que habría mejoras?
Eso sí: llama la atención que dos municipios ¡mejoraron! en percepción: Tlajomulco, que pasó de 73.9 a 70.1 (una mejora de 3.9), y Tlaquepaque, que pasó de 65.8 a 62.5 (una mejora de 2.88).
La percepción de seguridad es un estado de ánimo, y no se puede mejorar por decreto. Es necesario que con el paso de semanas y meses los ciudadanos pierdan el miedo y se sientan más confiados en la vida cotidiana de su ciudad.
La falta de actos violentos en Jalisco el pasado lunes tras la captura en Nayarit de un par de jefes regionales del crimen organizado (“El Jardinero” y “El Conta”), debe abonar a mejorar la confianza ciudadana. Y los operativos que se comenzaron a implementar en Jalisco con motivo del inminente Mundial 2026 deberán reforzar esa percepción de seguridad en el Estado.
Estoy seguro de que el 24 de julio próximo, cuando se vuelvan a publicar los resultados de la encuesta sobre percepción de inseguridad, la cifra habrá mejorado enormemente para la Entidad. Corre el tiempo.