Cuatro operadores de una fracción de grupo criminal se declaran culpables en NY. Sus testimonios forman parte del caso que ahora incluye a Rocha Moya por tráfico de fentanilo.

Cuatro colaboradores del Cártel de Sinaloa, vinculados a una facción, se declararon culpables ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York entre enero y marzo de 2026, dentro de una investigación que posteriorente derivó en la acusación contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios por presunta conspiración para el tráfico de fentanilo.
Las declaraciones forman parte de un expediente abierto desde 2023 contra Iván Archivaldo Guzmán Salazar, hijo de Joaquín Guzmán Loera, quien continúa prófugo. En ese proceso judicial, cuatro implicados cambiaron su declaración de no culpable a culpable entre el 4 de febrero y el 5 de marzo de 2026.
Se trata de Carlos Omar Félix Gutiérrez; Juan Pablo Lozano, alias “Camarón”; Julio Marín González, señalado por operaciones de lavado de dinero; y Silvano Francisco Mariano. Todos fueron acusados inicialmente en abril de 2023 por su presunta participación en la producción y tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.
El expediente incluye una novena acusación, presentada bajo reserva el 23 de abril de 2026, en la que se incorporan nuevos nombres, entre ellos el del gobernador Rocha Moya y otros funcionarios sinaloenses. Este movimiento judicial amplía el alcance del caso y lo vincula directamente con estructuras políticas.
Ese mismo día, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, visitó Sinaloa y emitió un mensaje público en el que advirtió sobre los riesgos de la corrupción en el desarrollo económico. En su discurso, subrayó que la falta de transparencia y rendición de cuentas inhibe la inversión y debilita la confianza institucional.