Ariadna Montiel Reyes ya es la nueva presidenta de Morena. Su ascenso al cargo, uno de los más importantes en el contexto de la llamada “cuarta transformación”, demuestra que las virtudes cultivadas bajo la sombra de la discreción dan también muy claros resultados. No es la política del flash y el micrófono, pero sí es uno de los cuadros más sólidos del partido.
En Morena, de hecho, si hay oportunidad de enderezar el rumbo en medio de la crisis política que se está viviendo, será determinante el trabajo de Ariadna Montiel, quien por cierto tiene algunos vínculos añejos con Jalisco, en especial con la Universidad de Guadalajara.
El reto inicial más importante para Ariadna Montiel no será, como pudiera pensarse, empezar la organización del partido para las elecciones 2027, sino detener la caída de Morena en medio de dos procesos críticos coincidentes: el escándalo de la complicidad con el crimen organizado con Rubén Rocha Moya como protagonista, y la consolidación del grupo político de la presidenta Claudia Sheinbaum, en franca confrontación con el resto de los grupos.
Aparentemente, a Montiel Reyes le bastaría con seguir las instrucciones de la presidenta Sheinbaum y no habría error. Bien dice el refrán que quien obedece, nunca se equivoca.
Pero ese sería el más pobre servicio que podría ofrecer la nueva dirigente de Morena. Su trabajo consiste no sólo en fortalecer al grupo político de la presidenta Sheinbaum, sino conseguirlo también sin romper con el resto de los liderazgos en todos los estados, pero en especial los que se ubican en los 17 estados donde se juega la gubernatura.
Además, debe tender puentes –y eso significa negociar, y para hacerlo, hay que contar con representatividad y autoridad– con los aliados que están bastante inconformes: los partidos Verde y del Trabajo.
Y adicionalmente, debe vacunar a Morena de todos los candidatos y candidatas que puedan tener posibilidad de ser señalados por relaciones con el crimen organizado. Esa es la nueva demanda tanto de los militantes como de los seguidores de la 4T.
¿Cómo y con qué autoridad procederá Ariadna Montiel al momento de rechazar candidaturas, y más si son polémicas como por ejemplo, las de quienes son parientes y encarnan el nepotismo que tanto critica la presidenta del país?
Además de su buen oficio, Ariadna Montiel llega con el respaldo de haber encabezado la Secretaría del Bienestar. En el ejercicio de su responsabilidad no hubo escándalos ni señalamientos.
La cuestión es que administrar más de un billón de pesos en programas sociales es un intenso trabajo administrativo, pero es muy diferente de la tarea de organizar a quienes luchan por el poder.
En el trabajo de la nueva presidenta nacional del partido se juega el futuro inmediato de Morena.