El abandono escolar en primaria en México se cuadruplicó en el último año, de 0.3% a 1.1%, dejando a más de 66,000 menores fuera de la escuela. La crisis se relaciona con pobreza, becas insuficientes y secuelas de la pandemia

El sistema educativo mexicano enfrenta uno de sus mayores desafíos en la última década. Según datos recientes de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el abandono escolar en nivel primaria ha sufrido un incremento alarmante, revelando que las políticas actuales de retención estudiantil están fallando frente a una realidad económica asfixiante.
Lo que antes se consideraba un avance sostenido en la cobertura educativa ha sufrido un revés histórico. Durante el ciclo escolar 2024-2025, la tasa de deserción en primaria subió del 0.3% al 1.1%. Este porcentaje, que parece pequeño en papel, se traduce en una realidad devastadora: 66 mil 361 niñas y niños dejaron de asistir a la escuela en un lapso de solo doce meses.
Este fenómeno no es aislado. Representa un retroceso que sitúa los niveles de abandono en puntos comparables a los de hace casi una década, echando por tierra años de esfuerzos por universalizar la educación básica.
Expertos y analistas coinciden en que el abandono no es una decisión voluntaria, sino una expulsión sistémica provocada por varios factores críticos:
La Insuficiencia de las Becas: Aunque el programa de “Becas Benito Juárez” busca apoyar a las familias, el monto actual resulta insuficiente para cubrir el costo de oportunidad. En hogares de pobreza extrema, el ingreso que puede generar un niño mediante el trabajo informal supera el estímulo gubernamental, obligando a las familias a priorizar la supervivencia inmediata sobre la formación académica.
El Trabajo Infantil y las Labores de Cuidado: Un alto porcentaje de los niños que abandonan la escuela se integran a actividades agrícolas o comerciales informales. En el caso de las niñas, el abandono suele estar ligado a la asunción de roles domésticos o el cuidado de hermanos menores y adultos mayores.
Migración y Desplazamiento: La violencia en diversas regiones del país ha forzado el desplazamiento de familias enteras. En estos trayectos, la continuidad escolar se rompe de manera definitiva.
Brecha en Zonas Indígenas: Las comunidades rurales e indígenas siguen siendo las más golpeadas. La falta de maestros que hablen lenguas originarias y la precaria infraestructura escolar desmotivan la permanencia de los estudiantes.
El reporte subraya que México aún no se recupera del “apagón educativo” de la pandemia de COVID-19. Muchos estudiantes que regresaron a las aulas lo hicieron con un rezago de aprendizaje tan profundo que, al no poder seguir el ritmo del grado correspondiente, terminan frustrados y abandonando el sistema.
La pérdida de estos 66 mil estudiantes no solo afecta las estadísticas actuales; representa una disminución en la competitividad a largo plazo de México. Sin una educación básica completa, estos menores están condenados a empleos de baja remuneración, perpetuando el ciclo de pobreza de sus familias.
Organizaciones civiles hacen un llamado urgente a la SEP para implementar mecanismos de alerta temprana que permitan identificar a los alumnos en riesgo de abandono antes de que dejen de asistir, así como una reestructuración de los apoyos económicos que realmente compitan con la necesidad de trabajo infantil.