El 30 de junio de 2026 vence en México el plazo para registrar los números telefónicos vinculados a la CURP de sus titulares. Sin embargo, usuarios han expresado rechazo a esta obligación de registro

La nueva propuesta para vincular líneas móviles con datos biométricos y la clave de identidad ha encendido el debate sobre la privacidad en México. Ciudadanos y expertos en tecnología advierten riesgos de seguridad y vigilancia.
La intención de implementar un registro obligatorio de líneas telefónicas vinculado a la CURP y datos personales ha generado una ola de rechazo entre la población mexicana. Aunque las autoridades argumentan que esta medida busca frenar delitos como la extorsión y el secuestro, especialistas en derechos digitales advierten que la base de datos resultante podría ser un blanco vulnerable para la ciberdelincuencia.
Las principales preocupaciones
El rechazo no es infundado. Los usuarios señalan tres riesgos críticos:
Vulnerabilidad de Datos: La creación de un padrón masivo aumenta el riesgo de filtraciones. Si los datos personales caen en manos equivocadas, el ciudadano queda expuesto a fraudes de identidad más sofisticados.
Vigilancia sin Control: Existe el temor de que este registro se utilice para el rastreo injustificado de personas, vulnerando el derecho a la privacidad y al anonimato.
Fallas en la Estrategia: Expertos recuerdan el fracaso de registros anteriores (como el RENOVE), que no disminuyeron los delitos y solo complicaron el acceso a la comunicación para los sectores más vulnerables.
El panorama legal
Diversas organizaciones civiles ya preparan amparos para proteger la información de los usuarios, mientras que las empresas de telefonía se mantienen a la expectativa de las resoluciones judiciales. Por ahora, el debate continúa en la mesa: ¿seguridad pública a cambio de privacidad personal?