Luis Guillermo Benítez acusó públicamente a Rubén Rocha y al senador Enrique Inzunza de cualquier atentado en su contra o de su familia, tras asegurar que fue amenazado para dejar la alcaldía de Mazatlán en 2022

El exalcalde de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez Torres, lanzó una fuerte acusación pública contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza Cázarez, a quienes responsabilizó de cualquier agresión que pudiera sufrir él o su familia.
A través de sus redes sociales, el también exsecretario de Turismo de Sinaloa aseguró que sus recientes declaraciones en medios nacionales no buscan revancha política, sino denunciar situaciones que, afirmó, afectan a miles de sinaloenses.
“A raíz de mis recientes declaraciones en medios nacionales, que no buscan revanchismo político, pero sí ser una voz que representa a miles de sinaloenses agraviados, hago responsable públicamente a Rubén Rocha Moya y a Enrique Inzunza Cázarez de cualquier acto en contra mía y de mi familia. ¡¡Sinaloa no se puede quedar callado…!!”, publicó.
Las declaraciones ocurren después de que Benítez Torres revelara en entrevistas que presuntamente recibió amenazas de muerte para obligarlo a dejar la alcaldía de Mazatlán en 2022.
Cabe recordar que el morenista dejó la presidencia municipal de Mazatlán en octubre de 2022, luego de ser invitado por Rocha Moya a integrarse al gabinete estatal como secretario de Turismo.
Sin embargo, permaneció pocos meses en el cargo, ya que la Fiscalía General del Estado solicitó su separación para continuar con un proceso penal en su contra por presunto desempeño irregular de la función pública.
Benítez Torres fue el segundo alcalde desaforado durante la administración de Rocha Moya. El primero fue el exalcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro.
Más recientemente, en mayo de 2025, el Congreso de Sinaloa retiró el fuero al exalcalde de Ahome, Gerardo Vargas Landeros.
Los tres personajes han sido identificados como adversarios políticos del grupo cercano a Rocha Moya e Inzunza Cázarez, debido a sus aspiraciones rumbo al Senado de la República y posteriormente a la gubernatura del estado.
En medio de este escenario político, el Gobierno de Estados Unidos señaló al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y a nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Las acusaciones aumentaron la tensión política en el estado y reavivaron el debate sobre la relación entre el poder político y la violencia que enfrenta Sinaloa.