Solo quedan dos hembras, Najin (madre) y Fatu (hija), que viven protegidas 24/7 por guardias armados en el Ol Pejeta Conservancy en Kenia

El rinoceronte blanco del norte (Ceratotherium simum cottoni) se considera “funcionalmente extinto” desde el año 2018.
Es un término que usan los conservacionistas para describir una especie o subespecie que aún tiene algunos individuos vivos, pero en números tan reducidos, y sin capacidad de reproducción natural viable, que su extinción es inevitable sin intervención humana extrema.
En este caso, no hay machos y las hembras restantes no pueden reproducirse de forma natural.
Solo quedan dos hembras, Najin (madre) y Fatu (hija), que viven protegidas 24/7 por guardias armados en el Ol Pejeta Conservancy en Kenia.
El último macho, Sudán, murió el 19 de marzo de 2018 a los 45 años por complicaciones relacionadas con la edad. Su muerte marcó el punto de no retorno para la reproducción natural.
No se han confirmado machos salvajes desde hace años, se cree extintos en libertad desde el 2008. La UICN lo clasifica como En Peligro Crítico (Posiblemente Extinto en Libertad).
La caza furtiva intensa por el cuerno, usado en medicina tradicional asiática y como símbolo de estatus; guerras civiles y inestabilidad en países como República Democrática del Congo, principal hábitat histórico: Garamba; y la pérdida de hábitat y fragmentación.
En los años 60’s había cientos; en 2008 ya eran muy pocos, y el traslado de los últimos ejemplares a Kenia no logró revertir la tendencia.
Las esperanzas de “resurrección, aunque esté funcionalmente extinto en la naturaleza, hay proyectos científicos activos, se recolectó semen y tejido de Sudán y otros machos fallecidos.
Las técnicas de FIV (fecundación in vitro) con rinocerontes blancos del sur, subespecie cercana, como madres sustitutas.
En 2025 y 2026 se han creado embriones y se avanza en investigación genómica y células madre.
Un mapa genómico completo publicado en 2025 da más herramientas para posibles intentos de reproducción.