Enrique Inzunza Cázarez rechazó las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre presuntos vínculos con el crimen organizado y negó haber tenido contacto con autoridades estadounidenses.

El senador Enrique Inzunza Cázarez, integrante de la fracción parlamentaria de Morena, negó haber establecido cualquier tipo de contacto con autoridades estadounidenses tras las imputaciones que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó en su contra por presuntos vínculos con el crimen organizado.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el legislador describió las acusaciones como “mendaces y carentes de todo sustento”, y aseguró que quedará demostrado en su momento. Inzunza se presentó como un hombre verídico y de instituciones que ha servido al Estado y a México con rectitud, compromiso y honor.
El senador sinaloense indicó que no contratará abogados para enfrentar las imputaciones. “No hay razón para ello. Soy abogado de mí mismo y me basta mi probidad”, afirmó. Además, subrayó que su honestidad y verticalidad están respaldadas por una trayectoria de trabajo, estudio y servicio con integridad.
Inzunza Cázarez se encuentra actualmente en su estado natal, del que expresó sentirse orgulloso por estar rodeado de “gente buena y honesta”. Garantizó que atenderá, de manera personal y puntual, cualquier requerimiento que le formulen las autoridades mexicanas conforme a sus atribuciones constitucionales.
Las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos datan del pasado 29 de abril. Ese día, Inzunza, el gobernador Rubén Rocha Moya y ocho funcionarios sinaloenses más fueron señalados por supuestamente haber pactado con “Los Chapitos”, del Cártel de Sinaloa, a cambio de favores políticos y permanencia en el poder.
Desde entonces, el legislador no ha tenido apariciones públicas y se ha limitado a comunicarse mediante publicaciones en redes sociales. En uno de sus mensajes, explicó que no acudirá a las sesiones de la Comisión Permanente del Congreso para evitar que “la derecha” convierta el recinto legislativo en un “espectáculo indigno”.