La mejor forma de medir el éxito de una política pública es cuando la propia ciudadanía pide que crezca. Pocas cosas hablan mejor de un programa que ver a las y los vecinos defenderlo, hacerlo suyo y exigir que llegue también a otras colonias.
Eso es justamente lo que ha pasado con el modelo de las Colmenas.
Hace más de una década, durante su primer periodo como presidente municipal de Zapopan, el hoy gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, impulsó una visión de ciudad basada en “la Ciudad de las Niñas y los Niños”, donde la cultura y la convivencia serían parte central del gobierno.
Bajo esa lógica nacieron las Colmenas: grandes centros comunitarios pensados para acercar oportunidades a las familias y fortalecer la vida en comunidad. En estos espacios las personas pueden encontrar talleres culturales, capacitación para el empleo y el emprendimiento, atención médica y psicológica, pero sobre todo lugares seguros para convivir y generar sentido de pertenencia. Porque cuando una comunidad cuenta con espacios públicos vivos, también se fortalecen los vínculos entre quienes la habitan.
Este lunes 18 de mayo, el Presidente Municipal Juan José Frangie inaugurará la quinta Colmena en Zapopan, ubicada en la parte alta de Lomas del Centinela, al Norte del municipio. Más allá de la inversión que representa para la zona, hay algo especialmente valioso detrás de este proyecto: fueron 15 mil 522 personas quienes, a través del Presupuesto Participativo, decidieron votar para que esta obra llegara a su colonia. Y ahí está quizá lo más importante del modelo.
Los gobiernos pueden construir edificios e invertir recursos públicos, pero hacer comunidad solamente es posible cuando las personas se apropian de los espacios y los convierten en parte de su vida diaria.
Cuando eso sucede, una obra deja de ser únicamente infraestructura y se transforma en un punto de encuentro para las familias. Hoy este modelo continúa creciendo. En Zapopan ya existen Colmenas en Miramar, Valle de Guadalupe, San Juan de Ocotán, Valle de los Molinos y ahora El Centinela.
Pero además, el presidente municipal Juan José Frangie ha apostado por ampliar esta visión con los “Enjambres”, espacios comunitarios de menor escala que permiten acercar actividades culturales, deportivas y de capacitación a colonias que también requieren infraestructura social. A esto se suman otros esfuerzos como los centros Comun_n para el trabajo colaborativo, las Academias Municipales para la capacitación en oficios y las bibliotecas Luciérnaga enfocadas en el desarrollo de habilidades e innovación.
Al final, los gobiernos sí pueden construir calles, edificios o espacios públicos. Pero construir comunidad es otra cosa. Eso solamente ocurre cuando las personas sienten que esos lugares les pertenecen, los cuidan y los convierten en parte de su historia cotidiana. Y quizá ahí está el verdadero éxito de las Colmenas: lograr que la cultura deje de verse como algo lejano y se convierta en un espacio compartido para todas y todos.