La presidenta Claudia Sheinbaum aplicará una nueva estrategia de proximidad con las bases populares afectas al gobierno morenista: un segundo informe por el triunfo electoral de 2024, pero no con una concentración masiva en el Zócalo, sino con una proyección en las plazas públicas de todos los estados del país.
Vayamos de lo comprensible a lo improvisado.
El 2 de junio próximo, según el discurso presidencial, se cumple el “segundo-aniversario-del-segundo-piso-de-la-transformación”. Lo que sea que eso signifique.
Pero no hay porqué esperar hasta el 2 de junio, si es posible organizar la fiesta el domingo, el 31 de mayo. No importa la fecha sino el motivo.
Claudia Sheinbaum viajó a Tabasco, la tierra de Andrés Manuel López Obrador, y desde ahí, después de las selfies y entre las porras, improvisó con el nuevo festejo: un mensaje público que se transmitirá en las principales ciudades del país.
Eso es lo que se sabe.
Lo que no se sabe en cuáles ciudades, ni a qué hora, ni en qué formato ni tampoco el horario… ¡pero qué emoción y que oportunidad organizarlo!
¿De quién será la tarea? ¿De Jesús Ramírez, el dueño de las mañaneras y de los formatos de la comunicación diaria de la presidenta? ¿Se apropiará de la tarea el titular de la oficina de la presidencia, Lázaro Cárdenas Batel? ¿O por fin será trabajo que organice la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez?
En este sentido, la improvisación del festejo también es una oportunidad para los morenistas de todo el país que se sintieron desplazados por la nueva dirigencia de Arianda Montiel, una mujer que llegó con mano de hierro para reorganizar a un partido que se desordenó demasiado.
Montiel Reyes seguramente se prepara desde ayer, después del anuncio presidencial, para tomar las riendas del festejo del este segundo aniversario.
Los alcaldes y diputados morenistas de todos los estados ya están avisados: la celebración de la presidenta Sheinbaum y la proyección en las principales ciudades ameritará seguramente, la contratación inmediata de pantallas gigantes en las plazas públicas y el compromiso de reunir a los simpatizantes o los principales interesados… incluidos los camiones, los lonches y las bebidas.
Porque la democracia multitudinaria no es gratuita ni espontánea. Todo requiere organización y todo cuesta. Y los que más invierten, son también quienes podrán reclamar la mayor parte de las recompensas.
La presidenta Sheinbaum improvisó: hagamos un festejo que llegue a todo el país, con pantallas y concentraciones en todas las ciudades más grandes. Los morenistas obligados por sus intereses de poder y ganancia, tendrán que responder.