Que la decisión de un solo personaje sacuda al partido político más grande del país, Morena, sorprende y mucho, porque precisamente en su definición, este instituto político pretende rescatar y llevar a la realidad los derechos de las mayorías y de los más pobres del país. Andrés Manuel López Beltrán, más conocido como Andy López, anunció que deja la Secretaría de Organización del partido y el anunció se convirtió en uno de los temas más revisados entre los morenistas de todo el país.
Hay material suficiente para revisar esta decisión como la consecuencia de varios procesos y el origen de más impactos políticos en Morena.
Andy López, hay que subrayarlo porque esa obviedad ha marcado su trayectoria y su desempeño, es el hijo del expresidente López Obrador, fundador del partido y artífice de lo que decidieron bautizar como “la cuarta transformación”.
Su lazo consanguíneo con un personaje tan influyente en Morena ha tenido varias repercusiones, y no todas son positivas.
Andy López, apenas hace unos meses, era visto como uno de los más firmes candidatos presidenciales para las elecciones de 2030. Hoy, después de dejar uno de los cargos más importantes en Morena, sólo aspira a ser diputado federal y lo hará desde Tabasco, donde competirá en la elección intermedia del año entrante. El cambio de ruta fue dramático.
Naturalmente, antes de este aparente alejamiento del epicentro del poder nacional, Andy López alimentó varios escándalos: está su viaje y sus gastos en Tokio, Japón; están sus declaraciones que luego fueron comprobadas y desmentidas; están sus relaciones amistosas con quienes se han convertido en socios de negocios millonarios sin que esa fortuna pueda explicarse, a menos que se acepte que ser el hijo del expresidente lo convirtió en un influyente personaje con puertas abiertas para obtener concesiones y contratos millonarios en el gobierno federal y gobiernos de los estados.
Cuando se habló de sus posibilidades presidenciales, Andy López era el secretario de Organización y se disponía a hacer de Morena el partido político más grande del mundo, afiliando a millones de simpatizantes. Hoy, Luisa María Alcalde ya no es la presidenta del partido y él está teniendo un giro de humildad política: deja la Ciudad de México y se va a Tabasco.
Claro que su nivel de influencia no reduce, acaso pierde la luminosidad del oropel, porque el senador Adán Augusto López, el “hermano” de López Obrador, anunció de inmediato que lo apoyará y ganará la diputación “caminando”.
¿Andy López se convertirá al paso de unos años en una figura política nacional otra vez? Sólo el tiempo nos lo mostrará y sus decisiones lo apoyarán o no, en esa meta.
Pero lo que hoy queda totalmente claro, es que Andy López es precisamente lo que su padre tanto criticó, por el enriquecimiento, por los conflictos de interés, por el uso personal de la política y por muchos otros detalles que no se están investigando judicialmente, pero que se han hecho públicos en todas partes.