Bajo fuerte seguridad y entre convoyes de Suburban blindadas, funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa acudieron este martes a declarar ante la FGR en el llamado “caso Sinaloa”.

Suburban negras, algunas blindadas, otras con vidrios tan polarizados que era imposible distinguir quién viajaba dentro. Entraban lentamente a las instalaciones de la Fiscalía General de la República en Aguaruto, mientras afuera el calor de Culiacán caía directo sobre camarógrafos, fotógrafos y reporteros que llevaban horas esperando alguna imagen clara del llamado “caso Sinaloa”.
Patrullas de la Policía Estatal Preventiva, unidades de la Marina, elementos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional rodeaban la delegación federal con un operativo poco común incluso para una ciudad acostumbrada a convivir con escoltas, convoyes y retenes.
Cada Suburban que se detenía frente al edificio provocaba carreras improvisadas entre micrófonos, celulares transmitiendo en vivo y fotógrafos buscando un ángulo imposible detrás de cristales oscuros.
La Fiscalía General de la República había citado este martes 27 de mayo a varios funcionarios y exfuncionarios sinaloenses señalados en investigaciones abiertas tras acusaciones del gobierno de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Entre ellos estaba Rubén Rocha Moya.
El gobernador de Sinaloa con licencia nunca apareció frente a las cámaras. Entró y salió en vehículo. No hubo declaraciones presenciales. Su confirmación llegó después, desde redes sociales.
“A la opinión pública”, comenzaba el mensaje difundido por Rocha Moya tras comparecer ante la FGR.
Dijo haber respondido todas las preguntas formuladas por el Ministerio Público Federal y aseguró que atenderá cualquier nuevo llamado de las autoridades. También afirmó confiar en el sistema judicial mexicano y sostuvo que seguirá luchando “con la frente en alto” para que prevalezca la verdad frente a las acusaciones hechas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
A la opinión pública:
Hoy comparecí ante la Fiscalía General de la República (@FGRMexico), con sede en Culiacán, Sinaloa. Respondí las preguntas que me formuló la Agente del Ministerio Público Federal.
Tengo la firme determinación de acudir a todo llamado que me haga la…
— Rubén Rocha Moya (@rochamoya_) May 26, 2026
Mientras tanto, afuera seguían esperando.
Uno de los siguientes en acudir fue el alcalde con licencia de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil. Tampoco habló públicamente. No publicó fotografías ni mensajes confirmando su asistencia. Fueron colaboradores cercanos quienes aseguraron que sí acudió a rendir declaración.
Quien sí anticipó desde días antes que asistiría fue el senador morenista Enrique Inzunza Cázarez.
Entró sin exponerse demasiado a las cámaras, pero minutos después publicó en X que acudió “sin acompañamiento jurídico” y como “abogado de sí mismo”. Además, aseguró que no se ampararía en el fuero legislativo para evitar comparecer.
“Lo hago desde la rectitud de hombre de la República y de sus leyes”, escribió.
Dentro del edificio federal las declaraciones avanzaban una tras otra. Afuera, los reporteros seguían bajo el sol tratando de reconstruir lo que ocurría detrás de puertas cerradas.
El primero en detenerse frente a los medios fue Dámaso Castro Zaavedra, vicefiscal de Sinaloa con licencia.
Vestido de traje oscuro, negó cualquier relación con grupos delictivos y aseguró confiar en las instituciones encargadas de integrar la carpeta de investigación.
“Siempre, nosotros en el trabajo honesto y en el trabajo institucional. Estamos atendiendo las diligencias. Nos citaron y atendimos la citación, vamos a esperar la integración de la carpeta. Confiamos en las instituciones, en el trabajo de investigación y en el esclarecimiento”, declaró antes de subir nuevamente a su vehículo.
Más tarde apareció caminando Marco Antonio Almanza Avilés, exjefe de la Policía de Investigación de Sinaloa.
A diferencia de otros funcionarios, salió a pie y respondió preguntas directamente frente a cámaras y grabadoras.
“No serviría ni de testigo protegido, ni de testigo colaborador”, afirmó. “Nunca he pertenecido a un grupo. Toda mi vida fui policía investigador y me preparé para eso”.
El ambiente en Aguaruto permaneció tenso durante toda la jornada.
Las investigaciones avanzan mientras el “caso Sinaloa” sigue creciendo en dimensión política y judicial, luego de que exfuncionarios como Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega ya se entregaran voluntariamente a autoridades estadounidenses tras ser acusados de presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa.
En Culiacán, mientras tanto, las Suburban continuaron entrando y saliendo detrás de la FGR, siempre escoltadas, siempre blindadas, siempre ocultando rostros.