El brote de ébola en la República Democrática del Congo ya deja 238 muertos, según autoridades locales.

La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo continúa agravándose. El Gobierno congoleño confirmó que la cifra de fallecimientos ya alcanzó las 238 personas, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene el registro de 222 muertes sospechosas relacionadas con el brote que comenzó en la provincia de Ituri y que ahora se ha expandido hacia Kivu del Norte, Kivu del Sur e incluso Uganda.
De acuerdo con autoridades sanitarias, actualmente existen más de mil 77 casos sospechosos y al menos 105 contagios confirmados mediante pruebas de laboratorio, incluidos diez fallecimientos confirmados.
La variante detectada corresponde al virus Bundibugyo, una cepa poco común del ébola cuya tasa de letalidad puede oscilar entre el 30 y el 50 por ciento. Hasta ahora no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico contra esta variante, lo que ha incrementado la preocupación internacional.
Especialistas consideran que el virus circuló durante varias semanas antes de ser identificado oficialmente, situación que habría facilitado su rápida propagación en regiones mineras y zonas fronterizas con alta movilidad de población.
Ante el crecimiento del brote, la OMS declaró desde el pasado 17 de mayo una emergencia de salud pública internacional y elevó el nivel de riesgo a “muy alto” para la República Democrática del Congo y Uganda. Para el resto del África subsahariana el riesgo permanece en nivel “alto”, mientras que a escala global se mantiene como “bajo”.
Uganda ya confirmó siete casos, incluido un fallecimiento, además de implementar el cierre temporal de su frontera con territorio congoleño como medida preventiva.
Las autoridades internacionales también identificaron a diez países africanos vecinos como zonas de alto riesgo debido al constante flujo migratorio y las limitaciones en infraestructura sanitaria para contener la enfermedad.
El avance del brote mantiene en alerta a organismos internacionales de salud, mientras continúan los esfuerzos de contención para evitar que la epidemia se convierta en una crisis sanitaria de mayor escala en África central.