El evento con el que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo celebró el segundo aniversario de su triunfo electoral de 2024, y que se promovió también con el “segundo aniversario del segundo piso de la 4T” resultó, como se esperaba, en una potente fuente de mensajes y lecturas.
Aunque se abordaron varios temas en la hora y seis minutos en los que se dirigió al país desde el Monumento a la Revolución en la Ciudad de México, hay que destacar que abordó con mayor amplitud –y visión autocomplaciente, porque no dedicó espacio para reconocer fallas o posibilidades de mejora– lo que se ha hecho durante su administración en materia económica, de salud y energética.
Pero el nodo de su mensaje, el más esperado, era su versión personal de la crisis con el gobierno de Estados Unidos.
La presidenta se refirió al caso Chihuahua, a la muerte de dos agentes de la CIA y la investigación al gobierno que encabeza María Eugenia Campos. Sin entrar en detalle, lo relacionó de inmediato con el caso Rubén Rocha Moya y los otros nueve señalados por el juzgado de Nueva York.
Sheinbaum Pardo, acompañada en un encuentro multitudinario con sus simpatizantes (lo obviamos porque es la costumbre política en México, pero quienes acudieron al evento no fueron asistentes espontáneos sino personas “llevadas” por los actores políticos y operadores de Morena), hizo nuevamente una sonora defensa de la soberanía nacional. Otra vez exigió pruebas que sustenten las acusaciones contra el grupo político de Sinaloa.
La presidenta sentenció que más que un auténtico interés por apoyar a México en la lucha contra la delincuencia, lo que se presencia desde mediados de abril pasado, es una serie de acciones con interés político y electoral para los actores de la ultraderecha en Estados Unidos. Se trata, en suma, de injerencismo.
En el clímax de este momento de su discurso, subrayó que los mexicanos no permitirán intromisión en la resolución de sus asuntos internos. Y aún más, al más puro estilo de Andrés Manuel López Obrador, sometió a votación pública si los mexicanos están a favor de la presencia de personal de agencias extranjeras o a favor de la soberanía nacional. No había que dudar de la respuesta.
Sheinbaum Pardo convocó a todos los morenistas a que desde hoy mismo, se presenten en todas las plazas públicas y distribuyan periódicos y material impreso para difundir entre los mexicanos la defensa de la nación.
Sólo cabe destacar que del caso Rocha Moya y la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua, pasó directamente a la defensa de la soberanía mexicana, sin hacer un alto en una pregunta que se queda sin respuesta: ¿Quién investiga por qué estaban en México los agentes de la CIA y quién resolverá si Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza y Juan de Dios Gámez, junto con otros mandos del gobierno sinaloense, estaban financiados y relacionados con el crimen organizado?
¿De verdad, en defensa de la soberanía ante los intereses estadounidenses, vamos a dejar que se incremente el profundo contubernio entre el poder político y el crimen organizado? ¿Tenemos que confiar en la Fiscalía General de la República con todo su historial de ineficiencia y complicidades?
En este punto, el discurso y el festejo presidencial pierden sentido.