Mucho ruido, dimes y diretes, pero al final no pasó nada de nada… La lista de la Selección Mexicana de futbol de cara al Mundial resultó ser más cantada que el “cielito lindo”, y es que después de declaraciones inoportunas, un llamado a una prematura concentración antes de la Liguilla y las puertas abiertas para todos los jugadores hasta el último momento, que rayó en mentiras piadosas para el técnico nacional Javier Aguirre, “La Lista” terminó por ser como siempre sucede: un capricho agrio, incongruente e inexplicable, por parte del entrenador del Tricolor, que cabe recordar, tendrá su tercera oportunidad de dirigir al conjunto nacional en una Copa Mundial de Futbol, dicho sea de paso, fracasando en sus dos anteriores oportunidades de manera triste y rotunda.
Aguirre volvió a dejar con las ganas, vestidos y alborotados, a jugadores como Richard Ledezma, Carlos Rodríguez, Marcel Ruiz y Jordan Carrillo, entre algunos más, y es que no quedan claros los criterios para conformar su lista final. Me pregunto: ¿Fue por el momento? ¿Por la trayectoria? ¿Por qué juegan en Europa? ¿Por ser cuates? ¿Por obligación comercial? ¿O realmente porque cree que con este grupo de 26 jugadores, de verdad puede alcanzar lo nunca antes realizado por el Tricolor en un mundial?
México debutará contra Sudáfrica en el Mundial y el once titular que elija Aguirre mandar a la cancha, no tendrá ni siquiera tres partidos completos de preparación. Así parece imposible esperar una gran actuación colectiva, y ahí radica la poca expectativa que genera esta Selección, la que se aferra a tener un buen torneo solo por jugar en casa y tener las condiciones favorables que puedan mermar a los rivales. El TRI apuesta a la altura, al clima, a la cancha, a la gente, al arbitraje, pero no a su futbol, a su táctica, a su estrategia; sí, quizá, a algún chispazo de calidad individual de elementos que sí la tienen, como Quiñones, Vega, Vázquez y algunos más que lo han demostrado a lo largo de su carrera.
Hoy no podemos hacer responsables a los jóvenes prospectos de llamado prematuro como Mora, Gutiérrez, Vargas, Mateo Chávez, González, quienes apenas suman minutos para consolidar sus carreras. ¿Y qué les parece el llamado al homenaje con Ochoa? ¿Y el llamado a la rehabilitación de gente como Vega, “Chaquito”, Edson; Huerta, Romo, Luis Chávez? ¿O el otro lado de la moneda: tendremos que volver a confiar y creer en gente que ya tuvo una oportunidad y nos regaló el peor Mundial en las últimas décadas, como Ochoa, Sánchez, Vázquez, Montes, Gallardo, Pineda, Álvarez, Romo, Chavez, Jiménez, Vega, Alvarado, quienes en Catar nos regalaron una miserable actuación?
Hoy, otra vez, el llamado es para apoyar, para creer, para soñar, para alentar, para estar, para darlo todo, aún cuando ellos, teniéndolo todo, a la hora del partido, del torneo, del juego en la cancha, no nos han dado nada. Absolutamente nada.