El silbato inicial está por sonar en Jalisco, marcando el inicio de una fiesta deportiva global. Más allá de la emoción futbolística, el Mundial representa una oportunidad única para visibilizar, promover y consolidar un legado duradero en materia de derechos humanos para nuestra comunidad.
El Mundial no es solo futbol, es una ventana al mundo, una plataforma para mostrar quiénes somos y qué defendemos. Podemos elegir ser simplemente anfitriones pasivos o aprovechar este evento para impulsar un cambio positivo en nuestra sociedad.
No podemos limitarnos a ser meros anfitriones de un espectáculo. Tenemos la responsabilidad de aprovechar este escenario mundial para transformar nuestra realidad, sembrando las semillas de una sociedad más justa, equitativa e inclusiva.
El Mundial no es solo deporte. Es una enorme ventana al mundo. Lo que pase en nuestras calles, en nuestros estadios, en el transporte, en los hoteles y en los espacios públicos, dirá mucho de quiénes somos como sociedad. Podemos elegir ser únicamente anfitriones que organizan bien la logística, o dar un paso más y aprovechar este momento para avanzar en la construcción de un Jalisco más justo, más igualitario y más respetuoso de los derechos humanos.
La atención internacional que atraerá el Mundial nos brinda una plataforma sin precedentes para exponer los desafíos que aún enfrentamos en materia de derechos humanos. Es una oportunidad para hablar con honestidad sobre la violencia de género, la discriminación racial, la desigualdad social, los derechos de las personas migrantes y la necesidad de proteger a las poblaciones más vulnerables.
Pero la visibilidad no es suficiente. Debemos convertir esta atención en acciones concretas que generen un impacto positivo en la vida de las personas. Debemos construir un legado de derechos humanos con acciones concretas.
El Mundial es una oportunidad única para transformar a Jalisco en un lugar mejor. No podemos desperdiciarla. Depende de nosotros, como ciudadanos, exigir a nuestros gobernantes que actúen con responsabilidad y visión de futuro.
Que el Mundial no sea solo un juego, sino un punto de inflexión en la historia de Jalisco, un momento en el que decidimos construir un futuro más próspero, justo y equitativo para todos.
El verdadero éxito del Mundial no se medirá por el número de goles anotados o la cantidad de turistas que visiten Jalisco. Se medirá por el legado que dejemos a las futuras generaciones: una sociedad más justa, equitativa e inclusiva, donde los derechos humanos sean una realidad para todas y todos.
Desde la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco, estaremos observando, acompañando y señalando cuando sea necesario, pero también tendiendo puentes para que el Mundial deje algo más que marcadores y recuerdos: que deje mejores prácticas y mayor conciencia sobre el valor de cada vida humana.
Invito a cada jalisciense a sumarse a este esfuerzo colectivo. Que el Mundial sea una oportunidad para construir el Jalisco que queremos: un Estado donde la dignidad humana sea el valor supremo.