Cuando una ciudad es sede mundialista, debe cumplir con varios requerimientos en la infraestructura, en su legislación, programas de apoyo a mujeres, personas con discapacidad, movilidad, etc.
Considero que todas estas acciones, y la derrama económica que significa tener un evento así en nuestra ciudad, son una gran ventaja. Que la ciudad tenga esa remodelación de espacios públicos y privados, que cumplen con parámetros de inclusión internacionales, representa meter muchos goles; quedan para siempre como ventajas para los ciudadanos.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 significa el evento deportivo más grande del planeta, sin embargo, para Jalisco el verdadero triunfo no se medirá en el marcador de los partidos, sino en las barreras urbanas y sociales que logremos derribar.
Desde el momento de la confirmación de que Jalisco sería sede, se inició la preparación del Estado para recibir a miles de turistas, algunos con discapacidad.
Encender el motor de transformación va mucho más allá del futbol: nos obliga a mirar de frente una deuda histórica con la accesibilidad universal. Preparar a Zapopan, a Guadalajara y sus alrededores para este sector de la población, requirió de tres pilares que mezclan tecnología, infraestructura y un profundo cambio de conciencia:
• Espacios deportivos dignos en el Estadio Akron ahora Estadio Guadalajara. Adaptaron sus accesos y destinaron boletos específicos de accesibilidad con visibilidad óptima, garantizando que el derecho a la recreación y la pasión mundialista no dejen a nadie fuera de la tribuna.
• En tecnología, a través de iniciativas como el “Hackatón por un Mundial Incluyente”, el talento local desarrolló alertas visuales, subtítulos en tiempo real y mapas de movilidad asistida. Estas herramientas digitales sustituyen el aislamiento por autonomía para personas con discapacidades auditivas, intelectuales y motrices.
• Corredores y transporte sin barreras: desde la Plaza Liberación que será sede del FIFA Fan Fest, hasta los sistemas de transporte especial hacia el estadio, la infraestructura peatonal se rediseñó con guías podotáctiles y accesos nivelados para asegurar que el turismo sea un terreno parejo para todos.
Sin embargo, lamento que no se hayan reactivado los Navilens, una tecnología que si bien nació para personas ciegas, tiene mucha utilidad para los turistas que no hablan español, ya que esta aplicación lee el QR Navilens en el idioma que utilizas en tu celular.
El valor más profundo de todo este despliegue no radica en impresionar a los visitantes internacionales durante un mes de competencia, sino en las ventajas que quedan para nuestra ciudad; esto es lo que debemos valorar y ahora cuidar porque los turistas se van, el entusiasmo de los goles se termina en 90 minutos, pero los ajustes, remodelaciones y nuevas rutas de transporte quedan para los que vivimos o transitamos en esta ciudad.
La gran victoria social de esta inversión multimillonaria es que cada rampa construida, cada camión adaptado y cada software de asistencia digital se quedan en Jalisco para siempre, transformando el día a día de miles de jaliscienses que viven con alguna discapacidad. Ahora somos nosotros quienes estamos obligados a cuidarlos. Este evento deportivo demostró que cuando el gobierno, los desarrolladores tecnológicos y los colectivos ciudadanos se unen, es posible rediseñar las ciudades bajo un enfoque de derechos humanos. Queda en manos de la sociedad civil y de las autoridades locales asegurar que este legado no se detenga nunca más. Que los pertinentes cambios conseguidos permanezcan depende de cada uno de nosotros para que no se les vandalice.
Se que serán días complicados en la movilidad de los residentes de la ciudad; seamos tolerantes, pensemos que todo quedará mejor para nosotros.
El Mundial pasará, pero el derecho a transitar, disfrutar y vivir una ciudad sin obstáculos debe permanecer como la herencia más valiosa para el futuro de Jalisco.