El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que hará todo lo posible para contribuir al fin de la guerra entre Rusia y Ucrania

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que hará todo lo posible para contribuir al fin de la guerra entre Rusia y Ucrania. Sus declaraciones se produjeron durante la cumbre del G7 celebrada en Francia, donde los líderes de las principales economías industrializadas analizaron la situación del conflicto que comenzó en 2022.
Durante el encuentro, los países integrantes del G7 discutieron nuevas medidas para incrementar la presión sobre Rusia. Según fuentes diplomáticas, los mandatarios coincidieron en impulsar sanciones relacionadas con el sector energético ruso, especialmente en las exportaciones de petróleo y gas, consideradas una fuente de financiamiento para la guerra.
La reunión contó con la participación del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien presentó imágenes de un ataque ruso que provocó daños en una catedral histórica de Kiev. Además, agradeció el respaldo de los países aliados y destacó la importancia de mantener la presión internacional sobre Moscú para buscar una salida al conflicto.

Trump declaró que Rusia debería alcanzar un acuerdo con Ucrania y señaló que una de las razones por las que busca involucrarse en las negociaciones es la pérdida constante de vidas humanas. También expresó su disposición para participar en esfuerzos diplomáticos que permitan avanzar hacia una solución al enfrentamiento armado.
Por su parte, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunciaron nuevas sanciones dirigidas a la denominada “flota fantasma”, utilizada para transportar petróleo y mercancías rusas pese a las restricciones impuestas por Occidente.
Los líderes del G7 también reiteraron su apoyo a Ucrania mediante el suministro de recursos destinados a fortalecer su defensa aérea y otras capacidades de protección. Mientras tanto, Zelenski propuso nuevamente una reunión con el presidente ruso, Vladimir Putin, en territorio estadounidense, con el objetivo de abrir una nueva vía de diálogo para poner fin al conflicto.