El narcotraficante convicto reitera su petición de liberación y asegura que durante el juicio no se consideró adecuadamente la “posesión oculta” en Estados Unidos

Joaquín Guzmán Loera dirigió dos nuevas cartas a autoridades judiciales de Estados Unidos en las que exige su libertad. Estas fueron recibidas y selladas por un departamento tribunal diseñado para asistir a personas que se representan a sí mismas en procesos legales sin contratar a un abogado
Las misivas fueron enviadas el 16 de junio de 2026 desde la prisión ADX Florence, también referida como ADMAX, ubicada en Colorado.

Centro Penitenciario y Administrativo de Máxima Seguridad en Florence
En los documentos, dirigidos a la Corte del Distrito Este de Nueva York y al Tribunal de Distrito de Brooklyn, Guzmán Loera argumenta que su familia fue tratada de manera injusta durante el proceso judicial que resultó en su condena a cadena perpetua más 30 años adicionales, sin posibilidad de libertad condicional.
El narcotraficante convicto reitera su petición de liberación y asegura que durante el juicio no se consideró adecuadamente la “posesión oculta” en Estados Unidos que, según él, podría haber influido en su situación legal.
“Tengo derecho a alegar mis motivos personales por la falta de pruebas, ya que la política del tribunal federal no fue justa con mi familia debido a mi cruel castigo”.
Asimismo, el exlíder cartelero afirmó que el jurado fue intimidado por el tribunal en relación con su posible liberación y denunció que sus derechos fueron violados por la anulación de su juicio.
Además de la demanda principal de libertad, Guzmán Loera exige la devolución de sus documentos. En paralelo, solicita nuevamente la posibilidad de comunicarse con su abogado y recibir visitas de su familia, específicamente mencionando a su esposa Emma Coronel y sus dos hijas.
En una de las cartas se identifica como “Joaquín ‘El Chapo’ Loera Guzmán” y apela a las autoridades para que consideren su situación de salud en la prisión de máxima seguridad, solicitando el privilegio de visitas familiares conforme a lo establecido por la ley.
Estas comunicaciones representan una nueva acción legal por parte del condenado desde su celda de alta seguridad. Las cartas no incluyen una petición explícita de deportación a México para cumplir su sentencia en ese país, según el contenido registrado.
Guzmán Loera, quien fue extraditado a Estados Unidos y enfrentó un proceso judicial de alto perfil, mantiene estas gestiones para cuestionar diversos aspectos de su condena y las condiciones de su reclusión. Las misivas subrayan reclamos sobre supuestas irregularidades procesales, el trato a su familia y restricciones en el contacto con allegados y su defensa legal.