Borrón y cuenta nueva. La salida de Paula Ramírez Höhne del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPCJ) resulta un paso al costado que quita al organismo estatal mucha presión ante el proceso que inicia el segundo semestre del presente año, y que nos llevará a las urnas en 2027 tanto a escala local como federal.
Sobre el actuar del IEPCJ en 2024, y de Paula Ramírez en particular, podríamos discutir durante días completos. Hay quienes consideran que se hizo un buen trabajo, pero también hay quienes están convencidos de que la consejera presidenta del Instituto se inclinó del lado de Movimiento Ciudadano. Al final, los tribunales dieron el triunfo a Pablo Lemus en la gubernatura (una de las elecciones impugnadas por la coalición de la 4T en el Estado), y con ello se cerró el proceso electoral, pero la sombra de las acusaciones se quedó sobre la consejera y el IEPCJ.
Por eso me refiero al borrón y cuenta nueva. La salida de Ramírez Höhne evitará que se revivan los señalamientos contra la consejera, y el IEPCJ podrá operar con más libertad, desde cero, el proceso electoral venidero. Lo que haga o diga quien se quede al frente del Instituto tendrá que ser tomado con mucha más tranquilidad.
Quienes conocen de la vida interna del IEPCJ señalan que la salida de Paula Ramírez había sido contemplada por la propia consejera desde meses atrás, precisamente para no arrojar dudas anticipadas en el nuevo proceso. El anuncio se retrasó debido a que Ramírez decidió esperar la conclusión de los movimientos contables del instituto correspondientes a 2025, y cerrar ese capítulo.
Se presume que hoy Ramírez Höhne entregue a sus compañeros consejeros un Libro Blanco, es decir, un documento que explique de manera pública las decisiones y movimientos tomados al interior del IEPCJ durante el periodo en que la académica y ex funcionaria del Instituto Nacional Electoral estuvo al frente del organismo electoral de Jalisco.
Salir del IEPCJ en este momento, dicen los enterados, también dará al INE tiempo suficiente para nombrar sin prisas ni presiones a un nuevo consejero o consejera.
Al final, pues, el paso al costado de Paula Ramírez Höhne podrá ser incómodo para la consejera presidenta, pero será de igual manera un movimiento de sacrificio en aras de tener un proceso electoral 2026-2027 sin la presión de los señalamientos y críticas.