Mientras la Copa Mundial de Futbol 2026 muestra la grandeza de nuestro pueblo, nuestra calidez como anfitriones, nuestra fraternidad única que nos distingue a escala global, una minoría llena de rencor y odio, financiada desde oscuros grupos fácticos de poder que anhelan recuperar los privilegios que el pueblo les arrebató en 2018, inunda las redes sociales de calumnias, mentiras, insultos y bajezas que, tristemente, sólo reflejan, sin duda alguna, lo que llevan en sus propios corazones.
El balón comenzó a rodar y la patria está de fiesta. México es, por tercera vez en su historia, sede de la Copa Mundial de Futbol, compartida en esta ocasión con Canadá y los Estados Unidos, organización conjunta que nos permite demostrar, aunque se escuche presuntuoso, lo infinitamente especiales que somos para los visitantes de otras naciones gracias a nuestra hospitalidad, calidez y alegría respecto de nuestros vecinos del Norte.
Por todas partes se siente la fiesta, la emoción, la pasión del futbol; por todas partes se encuentra a extranjeros que vienen a apoyar a sus selecciones nacionales, emocionados por el impresionante trato que nuestro pueblo tiene hacia ellos. Sin embargo, lejos de esta fiesta generalizada, allá en los sótanos del poder perdido, una minoría sigue, contrario a lo que determina el momento de fiesta, derrochando rencor y odio a cada instante, inmersos en una burbuja que los insta a creer que, como ellos perdieron sus privilegios en pos del bien común, todo, absolutamente todo en el país está mal.
Inmersos en esta burbuja de odio, han decidido duplicar esfuerzos en su santa cruzada contra el régimen que se atrevió a aplicar el “por el bien de todos, primeros los pobres”, tan contrario a sus egoístas intereses individuales. Pero como no tienen y nunca han tenido apoyo real en la base del pueblo, entre las clases populares que son la inmensa mayoría, su estrategia se centra en manipular la realidad mediante las redes sociales, herramienta en la que su exceso de recursos y entramados de complicidad les dan una ventaja abrumadora; así es como vemos en las redes, campañas millonarias de desprestigio realizadas con acarreados virtuales, bots e inteligencia artificial.
Insultan, agreden, calumnian, difaman; crean noticias falsas un día sí y otro también con la intención de revertir la abrumadora aprobación que nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum, tiene con el pueblo a pesar de su millonario esfuerzo.
Ante semejante escenario, cabe hacerse algunas preguntas: ¿Quién pone el dinero para estas estrategias? ¿Con qué intención? ¿Desde qué país? ¿Para beneficio de quiénes? ¿Cuántas de las cuentas en redes sociales que sólo insultan y agreden todos los días son opiniones reales, cuántos mercenarios, cuántos sólo inteligencia artificial?
Mientras unos pocos llenos de odio quieren utilizar a las redes para distorsionar la realidad, en la realidad el pueblo está de fiesta, alegre, demostrándole al mundo el sello que nos caracteriza: nuestra calidez y trato fraterno; sin olvidarnos nunca de los pendientes que aún tenemos por cumplir, de las muchas personas que aún tenemos que apoyar para que todos salgamos adelante y nadie se quede atrás o afuera.
Cada quien proyecta lo que tiene en su corazón, y en las redes sociales se demuestra. ¡Que el México de amor se imponga! ¡Que la alegría venza al odio!