El Niño calentará a México durante el verano con calor extremo que afectará a 10 entidades con riesgos de sequías.

El fenómeno de El Niño generará condiciones de calor extremo en varias regiones de México durante el verano de 2026, con pronósticos de sequías en el norte y noreste del país, así como posibles lluvias intensas e inundaciones en otras zonas.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha indicado que el fenómeno ya ha iniciado y podría alcanzar niveles récord hacia finales de 2026, contribuyendo a sequías, inundaciones y temperaturas extremas a escala global.
En México, estos efectos se combinarán con la canícula, periodo que suele comenzar en la segunda mitad de julio y extenderse por alrededor de 40 días, junto con los impactos del cambio climático. El reporte “Perspectiva estacional junio, julio y agosto 2026” de la empresa Startup Renaissance, basado en modelos del North American Multi-Model Ensemble (NMME), anticipa una tendencia a la reducción de lluvias en amplias zonas del centro y occidente conforme avance el patrón de El Niño.
Los estados con mayor riesgo de sequía y estrés hídrico son Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, Tamaulipas, Zacatecas, Baja California y Baja California Sur. Estas entidades dependen en gran medida de la disponibilidad de agua para actividades agrícolas y ganaderas, y ya han enfrentado problemas de sequía en periodos anteriores.
De acuerdo con estimaciones de la Organización Meteorológica Mundial, existe un 80% de probabilidad de que El Niño se establezca entre junio y agosto de 2026 y permanezca activo al menos hasta noviembre.
Especialistas advierten sobre posibles alzas en precios de alimentos. Una disminución en la producción o el encarecimiento de costos de transporte, agua, energía, fertilizantes y alimento para ganado podría afectar productos como granos, frutas, verduras, carne, leche y derivados, huevo e insumos agropecuarios.
Las lluvias torrenciales e inundaciones en otras zonas generarían daños directos a cultivos, pérdida de cosechas, afectaciones a caminos rurales, retrasos en transporte, contaminación de fuentes de agua y mayor presencia de hongos o enfermedades.
El mayor riesgo radica en que el calor, la falta de lluvias y la presión sobre el agua coincidan con zonas productoras de alimentos, generando una combinación de sequía en el Norte y Noroeste, olas de calor frecuentes, incendios forestales, plagas y lluvias extremas en otras partes del país.