De acuerdo con reportes y estimaciones, Infantino estaría realizando múltiples desplazamientos en jet privado para asistir a la mayor cantidad posible de partidos.

El presidente de la Fédération Internationale de Football Association, Gianni Infantino, se ha colocado en el centro de la conversación internacional en medio de la creciente expectativa mundialista por el torneo que se celebra en México, Estados Unidos y Canadá.
De acuerdo con reportes y estimaciones, Infantino estaría realizando múltiples desplazamientos en jet privado para asistir a la mayor cantidad posible de partidos, incluso con hasta dos viajes diarios entre distintas sedes.

Este ritmo de traslados podría generar una huella de carbono significativa. Se estima que estaría generando más de 300 toneladas de dióxido de carbono, en un contexto donde el propio evento ya ha sido cuestionado por su impacto ambiental.
El torneo más grande en la historia de la Copa abarca tres países, múltiples zonas horarias y 16 estadios separados por miles de kilómetros. Algunas estimaciones colocan la huella total del evento en alrededor de millones de toneladas de dióxido de carbono, impulsadas principalmente por el transporte aéreo y la logística internacional.
El uso de jets privados por celebridades, deportistas y empresarios ha generado controversia en los últimos años debido a su alto impacto ambiental.
De acuerdo con estimaciones de especialistas en aviación y cambio climático, un jet privado puede emitir entre 2 y 10 toneladas de dióxido de carbono por hora de vuelo, lo que lo convierte en uno de los medios de transporte más contaminantes por pasajero.
En comparación, un vuelo comercial emite en promedio entre 0.15 y 0.25 toneladas de CO₂ por pasajero en rutas similares, lo que significa que la aviación privada puede generar hasta diez veces más emisiones que la comercial.
En este contexto, figuras públicas como Taylor Swift, Kim Kardashian, Cristiano Ronaldo y Elon Musk han sido mencionadas en reportes y análisis de seguimiento de vuelos por el uso frecuente de jets privados, lo que ha reavivado el debate sobre la responsabilidad ambiental de las celebridades.

Aunque la aviación privada representa menos del 1% de los vuelos globales, su huella por pasajero es significativamente mayor, lo que ha llevado a organizaciones ambientales a cuestionar su uso, especialmente en vuelos cortos, y a proponer medidas como mayores regulaciones e impuestos al combustible de aviación.