La ciudadanía continúa quejándose de la mala calidad del agua que recibe en sus hogares. En redes sociales abundan videos donde al abrir la llave, brota agua grumosa, color café y según refieren los que realizan las publicaciones, con olores fétidos. Nada que ver con las características físicas, químicas y biológicas que las normas nacionales e internacionales exigen al agua potable.
Las quejas lo mismo provienen de usuarios de Zapopan, de Tlaquepaque, de Guadalajara, de Tonalá, de El Salto o de Tlajomulco. Conforme al monitoreo de los reclamos, son más de 170 colonias las afectadas con el mal servicio.
A prácticamente un año del desproporcionado aumento de casi el 10% a las tarifas del agua que aprobaron MC, el PAN y el Partido Verde, y a tres meses de la destitución de Juárez Trueba, el nuevo director del SIAPA, Ismael Jáuregui Castañeda, no ha podido resolver la crisis y no vemos que haya adoptado ni un plan, ni las acciones pertinentes que permitan atenderla a corto, a mediano o largo plazo.
Morena ha insistido en la elaboración de un plan integral que diagnostique con precisión el estado del agua que recibe la ZMG, la condición de la infraestructura por la que se traslada, se potabiliza y se distribuye a la población, los procedimientos que sigue el organismo operador en el ámbito técnico, en el administrativo y el financiero para el cuidado de sus recursos, la gestión del personal y el seguimiento a la cobranza.
Sólo partiendo de un diagnóstico preciso podrá la autoridad definir objetivos, metas, acciones, seguimientos y evaluaciones que nos ayuden a solucionar las deficiencias de abasto y de mala calidad del agua que nos aqueja en la ciudad.
Sin embargo, no encontramos disposición para escuchar en el gobierno del Estado. No escucha a la oposición, ni a las y los académicos especialistas de las diferentes universidades e institutos de educación, tampoco a los diversos colectivos de la sociedad civil con vasta experiencia y capacidad de aportar soluciones a la crisis hídrica que enfrentamos.
El gobierno del Estado mantiene una cerrazón para oír otras voces y opiniones, para él, la causa del problema es la falta de recursos, los cuales habrán de llegar por nuevos aumentos a las tarifas o más deuda estatal.
De menos habría de revisar el gobierno de MC lo que arrojaron las propias auditorías que se practicaron al SIAPA por mandato del Congreso del Estado, así podría identificar que los problemas del SIAPA no son exclusivamente financieros: existe personal con capacidad técnica, desplazado a nombramientos menores, mientras que cargos relevantes están ocupados por personal sin capacidad técnica (ejemplo de ello, el caso de Eli Castro); hay una falta de control de activos e inventarios en los almacenes; existe un incremento de la nómina en funciones directivas y una disminución de personal en las áreas técnicas y operativas, hay duplicidad de pago de prestaciones, se observa una carencia de protocolos de actuación técnica, administrativa o financiera, se registran pagos excesivos a despachos de cobranza, a cambio de mínimas recuperaciones, entre otras deficiencias e irregularidades.
El próximo lunes 29 de junio acudirá el titular del SIAPA al Congreso; esperamos un cambio de actitud de lo que hasta hoy hemos visto. Ojalá pueda abrirse al diálogo con el Legislativo, con las y los especialistas y con la sociedad civil en su conjunto, porque más que un buen pleito, la ciudadanía espera madurez para escuchar, ánimo para construir acuerdos y disposición para implementar acciones que se traduzcan en abasto y calidad de agua.