A través de su plataforma Truth Social, Trump afirmó que Schroyer “tiene lo que se necesita para detener y deportar a criminales indocumentados”

El presidente de Donald Trump anunció este sábado la nominación de Lance Schroyer como próximo director del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, organismo responsable de la aplicación de las leyes migratorias en Estados Unidos.
A través de su plataforma Truth Social, Trump afirmó que Schroyer “tiene lo que se necesita para detener y deportar a criminales indocumentados” y pidió al Senado confirmar su nombramiento de manera inmediata. El mandatario sostuvo que su administración registra los mayores niveles de detenciones diarias por parte del ICE y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), al tiempo que reiteró su compromiso con una política migratoria de línea dura.
Schroyer cuenta con más de 29 años de trayectoria en las fuerzas del orden en Oklahoma. Es exmarine de Estados Unidos y desarrolló la mayor parte de su carrera como agente y posteriormente alto mando de la Patrulla Estatal de Oklahoma. También ha participado en la implementación de acuerdos del programa 287(g), mecanismo que permite a corporaciones estatales y locales colaborar con el gobierno federal en tareas de aplicación de las leyes migratorias.
Antes de su nominación, Schroyer se desempeñaba como asesor principal del secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, quien respaldó públicamente la designación al asegurar que su experiencia contribuirá a fortalecer las operaciones para identificar, detener y deportar a inmigrantes en situación irregular con antecedentes criminales.
De ser ratificado por el Senado, Schroyer sustituirá al director interino David Venturella y se convertiría en el primer director del ICE confirmado por el Senado en varios años, poniendo fin a un periodo en el que la agencia ha operado bajo mandos interinos. Su eventual llegada ocurre en un momento en que el ICE ocupa un papel central en la estrategia de deportaciones masivas impulsada por la administración Trump, una política que ha generado tanto respaldo entre sus aliados como críticas de organizaciones defensoras de los derechos humanos.