Estados Unidos se hizo dueño de la pelota, con Weston McKennie insistiendo por la banda derecha y algunos destellos de Pulisic

Con el impulso de un Levi’s Stadium que se despidió de la justa deportiva, Estados Unidos venció este martes 2-0 a Bosnia y Herzegovina y sacó boleto a los octavos, aunque con la onerosa factura de perder a su goleador Folarin Balogun para ese duelo ante Bélgica.
Empujado por su público en el coqueto estadio del área de la Bahía de San Francisco, que acogió su último partido como sede del torneo, el Team USA impuso desde el inicio un ritmo intenso ante una Bosnia que apostó por el orden defensivo y las transiciones rápidas.
Christian Pulisic, recuperado de las molestias musculares que limitaron su participación durante la fase de grupos, volvió a asumir el liderazgo ofensivo del equipo del argentino Mauricio Pochettino, cuyo equipo mostró el mismo espíritu competitivo que se robó los aplausos en la fase de grupos.
“Estoy muy orgulloso. Los jugadores se lo merecen todo. La manera en que competimos, otra vez, ante un muy buen equipo y un rival muy difícil… Creo que es un motivo para sentirse orgullos (…) y estos aficionados fueron increíbles una vez más. Es maravilloso vivir una experiencia así”, señaló.
Estados Unidos se hizo dueño de la pelota, con Weston McKennie insistiendo por la banda derecha y algunos destellos de Pulisic, pero Bosnia le cerró casi todos los caminos y el partido parecía condenado a un bostezo que solo contuvo el atacante norteamericano Folarin Balogun.
Cuando el descanso asomaba, apareció el delantero del Mónaco.
Un pase filtrado rebotó en un defensor, la pelota le quedó servida y Balogun no perdonó: zurdazo entre las piernas de Nikola Vasilj y 1-0 para mantener viva una costumbre estadounidense, la de marcar antes del entretiempo en todos sus partidos.