La semana pasada escribí sobre el sufrimiento humano. Hoy abundo sobre las causas sociales y económicas que están llevando a muchas personas, familias y comunidades a la pobreza, desde la carencia de un techo donde vivir, hasta la incertidumbre de qué se comerá cada día. Esta lacerante situación está llevando a personas de todas las edades a perder el deseo de seguir viviendo. El hecho de que el currículo médico NO toque expresamente el papel de la pobreza como generador de la enfermedad física y mental, cumple una finalidad ideológica para no cuestionar el estatus social. Hay que decirlo claramente, la pobreza es la causa número uno de la enfermedad y mortalidad de los seres humanos, cito textualmente:
“La pobreza es el factor predictivo más fuerte para la salud de los niños medido en tasas de mortalidad, limitaciones de actividad y uso de servicios de salud. La pobreza puede debilitar la habilidad de la familia para cumplir con su función nutricia en el desarrollo integral de sus hijos. La pobreza obliga a vivir en comunidades y vecindarios desorganizados y violentos. El médico familiar/general puede hacer poco por estas familias en ausencia de agencias especiales del Estado o privadas, que mitiguen y corrijan algo de estos males sociales”.(1)
La cita es del mejor libro de medicina familiar del mundo, del anglocanadiense Ian McWhinney, de su edición de hace 29 años. La injusticia económica es el factor patogénico mayor que sufre la humanidad.
Pongamos el ejemplo de los Estados Unidos de América. El “sueño americano” está en franco deterioro con casi la mitad de su población viviendo en alguna forma de pobreza. Aumenta el número de gente que vive en sus autos porque a pesar de tener empleo no pueden pagar la renta de una casa o departamento; comunidades enteras que viven de los cupones alimentarios del gobierno, personas que viven en casas de campaña en las calles, y creciente número de ancianos que se alimentan en comedores de beneficencia porque sus pensiones no les cubren sus necesidades básicas. Por cierto, en muchas ciudades estadounidenses es delito mendigar o hurgar por alimento en los basureros públicos. Los reportajes de esta situación están disponibles en YouTube (2). En EE.UU. se admite que 17 millones viven en pobreza extrema y 40 millones en algún grado de pobreza. Si se considera pobre a la población que recibe ayuda económica del gobierno, tenemos que 34.2% de los niños recibieron seguro médico gubernamental en el año 2024 (3). En México la “pobreza multidimensional” (carencias de ingreso, vivienda digna, derecho a la salud, seguridad social y alimentación) era en agosto de 2025, de 38.5 millones de personas. No trato de comparar a México con EE.UU., sino señalar que la pobreza es de grandes proporciones en ambos países; y que representa una causa social de sufrimiento. La pobreza en el planeta puede crecer violentamente con la implementación de la inteligencia artificial IA, con el estimado de 12% de empleos en peligro inminente en EE.UU., y fuerte impacto en 50% de la fuerza laboral de ese país (4). En tan solo 4 años, el impacto en los empleos podría ser masivo. El sueño del gran capital de deshacerse de personas, sindicatos y fatiga laboral, podría hacerse realidad. Es oportuno recordar el libro el “Horror económico”, de Viviane Forrester, publicado en1996. Sus datos calculaban 120 millones de desempleados en el mundo en los años de la década de 1970 (5). Hoy la “brecha de empleo” entre quienes necesitan un trabajo y la oferta de éste, ronda un déficit de 408 millones de empleos (6). Es decir, si la IA destruye la mitad de los empleos en los siguientes 5 años, podría haber más de 600 millones de personas en el mundo sin un trabajo. Hay un serio agravante, un salario mínimo de 1976 permitía en México mantener a una familia completa, pagar renta y adquirir la canasta básica sin deudas. Para tener el mismo poder de compra de 1976, hoy el salario mínimo debería de ser de casi mil pesos diarios, unos 30 mil pesos mensuales.
¿A dónde voy con este terrible tema?
Asentado en la realidad mexicana, puedo decir que es mucho peor el terreno que el mapa estadístico. Hoy en México, ni los que tienen empleo de alto nivel de calificación alcanza a cubrir las necesidades básicas de una familia. A los profesores universitarios con maestría y doctorado se les paga poco más de 100 pesos la hora de clase, cuando el salario mínimo es de 300 pesos por día. La dureza de la vida es tal que muchas familias batallan para pagar el transporte público de sus hijos que van a las escuelas públicas. Dichas escuelas (en todos los niveles educativos) carecen de comedores gratuitos. Así mismo, los servicios de salud son precarios. Las clases medias están en el continuo riesgo de resbalar por el tobogán del accidente, la enfermedad grave, la quiebra del pequeño o mediano negocio, o el despido. Se vive en la cuerda floja de perder la hipoteca de la casa o de cambiar al hijo a la escuela pública. Este sector es muy vulnerable a ser reemplazado por la IA.
¿Qué vemos en la consulta de medicina general?
Crece el desánimo y en la consulta médica vemos a personas que parecen entusiastas pero, están tristes en su intimidad; son adultos (mujeres y hombres) que viven en casa de sus padres porque sus ingresos son insuficientes para pagar una renta, menos comprar un mini departamento de 60 metros cuadrados. El uso de fármacos antidepresivos y ansiolíticos ha crecido entre los jóvenes, incluso los médicos y estudiantes de medicina. La era del sufrimiento mental es ya epidémica. También crece el número de hombres y mujeres que comunican a sus más íntimos amigos que llegado el momento, darán fin a su existencia.
Hasta 49% de los jóvenes de los 15 a los 29 años han pensado en suicidarse; un tercio toma medicamentos para trastornos psicológicos (7).
Conclusión
Hay un epidemia real y creciente de enfermedad mental que abarca a TODA la sociedad, y que se expresa en los jóvenes y ancianos; sus causas están en una estructura económica que les despoja de la esperanza de la vida. Se agrava más entre aquellos menos formados para el esfuerzo; muchos proceden de familias desintegradas por las “fuerzas del mercado”, la ausencia de formación sistemática, hijos de los sistemas de producción de consumidores dóciles. La formación del médico general de hoy debe incluir el suficiente conocimiento de las estructuras económicas que le den claridad para apoyar los esfuerzos sociales orientados hacia la reducción de la injusticia económica. Culpabilizar a los pobres de serlo “por su gusto” es una de las mayores alienaciones sociales que arrastramos. Hace décadas que esforzarse por lograr una carrera universitaria no alcanza –sin capital– para escapar de la pobreza. La implementación violenta de las diferentes IAs en México, podría demostrar dramáticamente en poco tiempo, que el desempleo y la pobreza resulta de estrategias económicas y que las tecnologías son dirigidas según el interés de las grandes compañías mundiales. La salud o la enfermedad entonces, es mayoritariamente, una resultante de políticas económicas mundiales.
Referencias
(1). McWhinney IR. A Textbook of Family Medicine. Second ed. New York. Oxford University Press. 1997.
(2). https://www.youtube.com/watch?v=F7EJdtHtF2c
(3). https://www.census.gov/newsroom/press-releases/2025/income-poverty-health-insurance-coverage-spanish.html
(4). https://www.infobae.com/estados-unidos/2026/04/08/la-inteligencia-artificial-provocara-cambios-profundos-en-el-50-de-los-empleos-en-estados-unidos/
(5). https://ecotropia.noblogs.org/files/2011/05/El-horror-economico.pdf
(6). https://www.ilo.org/es/resource/noticias/la-calidad-del-empleo-nivel-mundial-se-estanca-pese-un-crecimiento?fbclid=IwY2xjawSxKclleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFjRDN0RGhSMVZ6M2pZeldFc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHv53NY4OgD1YllPUiD91DG4mcXH98uqmuhjzE59CcQ5q0gBRgrVpFm3_lFCk_aem_arX8ohV8qRXRU1VUjvFDRA
(7). https://www.lavanguardia.com/vida/20231009/9287547/49-jovenes-pensado-suicidarse-tercio-toma-psicofarmacosshtml