Todo un misterio resulta la existencia (o tal vez inexistencia) del Partido Humanista, esa organización política estatal que participará en las elecciones locales de 2026. Un misterio porque nadie sabe nada de ellos, salvo el nombre del partido, de la organización que lo promovió, y el nombre de la apoderada legal. No más.
Uno pensaría que detrás de un partido nuevo habría muchas personas entusiasmadas por el hecho de haber logrado el registro, y que ese entusiasmo se manifestaría en una celebración pública en alguna plaza, o a las afueras del IEPCJ. O que los nuevos militantes habrían subido a sus redes sociales mensajes de felicitación y gozo por su trabajo. Y que los promotores invitaran a la prensa a explicar los siguientes pasos a seguir en su lucha democrática. O que…
Pero nada. Nada de nada. Nadie sabe quiénes conforman el partido. Tampoco se sabe quién lo preside. Mucho menos dónde tienen sus oficinas. Ni sus redes sociales (por ahí aparece una página de Facebook que tímidamente invita a una reunión partidista para el mes de agosto). Y ya.
Lo primero que pienso entonces es que ni los promotores del Partido Humanista estaban seguros de obtener el registro. Que la noticia los agarró de sorpresa y ahora no saben qué hacer con el instituto político que tienen en sus manos. Y también pienso que al ritmo que llevan, difícilmente podrán convencer a alguien de votar por ellos. Porque entusiasmo, lo que se llama entusiasmo, no se ve mucho.
Ahora bien. También pienso que lo que quieren los misteriosos integrantes de dicho partido es precisamente que nadie piense en ellos. Que nadie les pida cuentas (con excepción del IEPCJ, pues ya están recibiendo dinero público), y contar únicamente con los votos de sus militantes, familiares y correligionarios (utilizada esta palabra con toda intención). Tal vez con eso mantengan el registro en 2026.
Dicen que para ser, hay que parecer. Pues este Partido Humanista no parece un instituto político. Hasta ahora parece un club de cuates, o una cofradía que opera lejos de la opinión pública. Esperemos saber pronto de ellos. Al menos para saber que verdaderamente existen.