Rubén Rocha Moya está a punto de regresar al cargo… así lo asegura al menos la dirigencia del Partido Acción Nacional (PAN). Lo denuncian públicamente el presidente del partido, Jorge Romero, y su vocero nacional, el diputado federal Ernesto Sánchez. Y cabe entonces la pregunta: ¿Realmente puede Rocha Moya regresar a la gubernatura sinaloense como colofón al escándalo que ha confrontado a los gobiernos de México y Estados Unidos y con todas las denuncias pendientes.
Si Rocha Moya decide poner fin a su licencia –y no tendría problema con un Congreso local de aplastante mayoría morenista– y ocupa de nuevo el Poder Ejecutivo, sólo se habría completado una simulación: la supuesta investigación de la Fiscalía General de la República, originada en la denuncia judicial estadounidense.
A Rocha Moya se le unió el presidente municipal de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, quien también se separó temporalmente del cargo para permitir las investigaciones, sin que hasta la fecha haya trascendido ninguna resolución.
En el ámbito judicial no existe en realidad ningún obstáculo para que ambos personajes retornen a ocupar sus cargos. Todo lo que se ha visto desde hace más de dos meses es una historia política con muchos de sus episodios desahogados en la rueda de prensa mañanera, donde una de sus principales defensoras fue la presidenta Claudia Sheinbaum, quien aseguró repetidamente que si bien no defendería al gobernador y los demás acusados si eran responsables, también exigió repetidamente las pruebas de las acusaciones que se les plantearon en la corte estadounidense.
Adicionalmente, ante una solicitud por la vía de transparencia, se conoció que la declaración de Rocha Moya ante el Ministerio Público quedó “reservada” hasta el año 2031.
Pero más allá de la denuncia pública del Partido Acción Nacional, un acto que también debe leerse desde la contienda política y electoral que ya se expresa en todo el país, lo que todavía puede generar muchas sorpresas es la reacción de las autoridades estadounidenses.
El gobierno de Donald Trump ha ejercido presión desde varios frentes: las filtraciones informativas a los medios de comunicación con proyección internacional, en los que se han filtrado otros nombres de políticos morenistas que estarían a punto de ser denunciados; el impacto negativo al T-MEC que no será renovado y se revisará anualmente cada año, al menos mientras Trump sea presidente; las declaraciones que reiteran la influencia del crimen organizado en el gobierno federal.
La presidenta Sheinbaum, a pesare de presiones externas e internas, se ha mantenido en su postura. Pero la contienda está lejos de concluir aunque consintiera en el regreso de Rocha Moya a la gubernatura.
Si esta semana se concreta ese regreso, la agenda nacional apunta a una nueva crisis mediática.