La crisis del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara no sólo es un tema que fue ignorado por los gobiernos de diferentes colores, sino que durante mucho tiempo se ha manejado con tibieza.
Hace semanas, desde este espacio puse sobre la mesa una propuesta clara y contundente: quienes reciben agua sucia, turbia o en mal estado a través del SIAPA no deberían pagar por un servicio que simplemente no están recibiendo.
No se trata de un favor o concesión, sino de un principio de sentido común y elemental justicia. ¿Cómo cobrarle a la gente por un líquido que, en lugar de limpiar, lavar e hidratar, le genera preocupación y riesgos para su salud?
Afortunadamente, esa semilla ha germinado. En el Congreso del Estado de Jalisco, la Comisión de Hacienda aprobó otorgar un descuento de hasta el 80 por ciento en el servicio que ofrece el SIAPA a los ciudadanos y pequeños negocios de las colonias afectadas. De acuerdo con la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, son más de 600 colonias las que padecen este problema.
El planteamiento inicial de un servidor, que buscaba la exención total del 100 por ciento, encontró eco transversal: PAN, Morena, PRI, Hagamos, PT y Futuro. Tras negociaciones, se estableció un descuento de 80 por ciento para las familias que han sido claramente afectadas por agua turbia y maloliente.
Como lo señalé desde el principio, el SIAPA y la CEA deben asumir su responsabilidad. No basta con paliativos; urge que envíen pipas con agua limpia a las colonias afectadas mientras se resuelve de fondo la potabilización y el saneamiento. La gente no puede seguir pagando por un líquido que no cumple los estándares mínimos.
Mi planteamiento siempre ha sido claro: condonar o exentar el pago a quienes reciben agua en mal estado no es un acto de populismo, es un acto de dignidad y de reconocimiento a la ineficiencia del servicio.
Celebro que, más allá de siglas partidistas, se esté avanzando en una batalla que debe ser de todos. Este es solo el comienzo.
El próximo paso debe ser que el Pleno del Congreso local ratifique este acuerdo y que las autoridades estatales y municipales refuercen las acciones para resolver el problema de raíz: agua limpia, potable y confiable para todas las colonias.
La presidenta Claudia Sheinbaum también está haciendo su parte: el jueves 16 de julio anunció una inversión superior a los 20 mil millones de pesos para limpiar 3 de los ríos más contaminados de México: Atoyac, Tula y Lerma-Santiago. Este último impacta a seis estados del país, entre ellos Jalisco.
A los ciudadanos de Guadalajara y su zona metropolitana les digo: no están solos. Seguiré empujando desde la Cámara de Diputados para que este tipo de medidas se consoliden y se amplíen. Porque cuando se trata de derechos básicos como el agua, las diferencias políticas deben quedar en segundo plano para atender la emergencia.
El camino está marcado. Ahora falta que las instituciones respondan con la misma seriedad con la que los ciudadanos han venido exigiendo soluciones.