¿Cómo motivar a unos jugadores que el martes y el miércoles creían firmemente que estarían en la final de Nueva Jersey?

Francia e Inglaterra disputarán el sábado el partido que nadie quiere jugar. Un duelo por el tercer puesto del Mundial en Miami, donde deberán apartar por un momento la decepción de sus derrotas en semifinales y las ganas de vacaciones, para despedir un torneo que sólo querían ganar.
Una tarea difícil espera a ambos cuerpos técnicos. ¿Cómo motivar a unos jugadores que el martes y el miércoles creían firmemente que estarían en la final de Nueva Jersey?
Inglaterra la tocó con la punta de los dedos. Ganaba 1-0 contra Argentina en el minuto 85, antes de que Enzo Fernández y Lautaro Martínez voltearan el resultado en los últimos compases y citaran a la Albiceleste con España el domingo.
Un enésimo milagro argentino y otra decepción para los Tres Leones, que no levantan un trofeo mayor desde su primer y único título mundial en 1966.
El seleccionador Thomas Tuchel, muy criticado en Inglaterra por su planteamiento ultradefensivo después del 1-0, aún lamentaba este viernes la ocasión perdida.
“Somos quienes más sufrimos, y es una cicatriz que llevamos ahora, una derrota muy dolorosa, y tenemos que vivir con esta derrota más que nadie”, declaró en rueda de prensa.
“Nadie quiere estar mañana en este partido”, añadió sobre el enfrentamiento contra Francia.