Los Dodgers ya habían sido recibidos por el mandatario republicano después de la victoria en la Serie Mundial 2024 ante los Yankees

Los Dodgers de Los Ángeles visitaron el jueves la Casa Blanca con motivo de su segundo título seguido de la Serie Mundial pese a la oposición de muchos de sus aficionados, todavía indignados por las redadas migratorias del presidente estadounidense, Donald Trump, en la urbe californiana.
Dos de las figuras del equipo, el estadounidense Mookie Betts y el puertorriqueño Kiké Hernández, no esutvieron presentes en la ceremonia, que tuvo lugar nueve meses después de la victoria de los Dodgers en el Clásico de Otoño ante los Azulejos de Toronto.
El resto del plantel, incluida la superestrella japonesa Shohei Ohtani, presenció cómo el dueño y presidente de los Dodgers, Mark Walter, le obsequiaba a Trump un anillo personalizado de la Serie Mundial y una camiseta con el número 47.
Los Dodgers ya habían sido recibidos por el mandatario republicano después de la victoria en la Serie Mundial 2024 ante los Yankees de Nueva York.
“Estoy encantado de decirles bienvenidos de nuevo a la Casa Blanca, y quizá los vea otra vez el año que viene”, dijo Trump.
Si bien estas visitas son una tradición para los campeones de las Grandes Ligas, la de los Dodgers generó molestia especialmente entre su enorme, histórica y leal afición latina.
En 2025, unos meses después de la anterior visita de los Dodgers a la Casa Blanca, Trump lanzó un operativo antiinmigración en Los Ángeles, una urbe de fuerte presencia hispana.