Los operativos más recientes tuvieron lugar en Michoacán y Nayarit, donde personal naval localizó e inhabilitó dos laboratorios clandestinos.

La Secretaría de Marina ha inhabilitado 75 laboratorios clandestinos desde el inicio de la administración actual, según informó la propia institución, con una afectación económica estimada de $20,186′608,766.04 MXN a organizaciones delictivas, en el marco de la Estrategia Nacional de Seguridad para desmantelar la infraestructura de producción de sustancias ilícitas en México.
De acuerdo con información oficial de la Semar, las instalaciones tenían una capacidad potencial de producción superior a 17.5 toneladas mensuales, con un valor estimado de USD 412 millones en el mercado ilícito.
Los operativos más recientes tuvieron lugar en Michoacán y Nayarit, donde personal naval localizó e inhabilitó dos laboratorios clandestinos.
Desde el inicio de la administración actual, la Secretaría de Marina reportó haber localizado e inhabilitado 75 laboratorios clandestinos en coordinación interinstitucional. La afectación económica acumulada a las organizaciones delictivas es de más de 20 mil millones de pesos, según la propia institución.
En los dos inmuebles intervenidos fueron asegurados 11 reactores, aproximadamente 30 mil litros y 2.5 toneladas de precursores químicos, además de condensadores, mezcladoras y equipo especializado para la producción de sustancias ilícitas, de acuerdo con el comunicado oficial.
La infraestructura incautada incluyó reactores industriales y sistemas de condensación que, según la Semar, indican una operación de escala considerable con capacidad para abastecer mercados nacionales e internacionales.
La cadena de producción comienza fuera de México. Según una investigación de tres años publicada por InSight Crime, los cárteles obtienen precursores químicos principalmente de China e India, a través de redes de intermediarios que explotan vacíos regulatorios en esos países.
El puerto de Manzanillo, en Colima, concentra alrededor del 60% de los contenedores que ingresan diariamente a México y es la principal vía de entrada de precursores para fentanilo y metanfetamina, de acuerdo con un análisis de la Universidad de Virginia publicado en febrero de 2026.