Durante el 2024 hubo importantes interrupciones del suministro de electricidad en por lo menos 15 estados de la república, que obligaron al Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) a declarar “Estado Operativo de Alerta” y “Estado Operativo de Emergencia” los días 7, 8, 9 y 11 de mayo, debido a tres factores principales: a) una ola histórica de calor que incrementó a niveles récord la demanda de electricidad, b) una baja reserva operativa y c) el fallo de centrales generadoras. Algo parecido sucedió en 2025, a lo que se agregaron fallas en equipos y redes locales.
En este 2026 se han registrado interrupciones programadas y fallas regionales debido a problemas en líneas de distribución y transmisión. En febrero hubo interrupciones en Oaxaca y Culiacán, Sinaloa; en julio en Tamaulipas, Sonora y Sinaloa, y cortes de suministro en municipios de Veracruz, Chiapas y la Península de Yucatán. En resumidas cuentas, el problema principal tiene que ver con la necesidad de modernizar y ampliar las redes de transmisión y distribución para atender la creciente demanda.
Estamos viviendo el cambio tecnológico más acelerado en la historia de la humanidad, y dicho cambio consume una cantidad extraordinaria de energía, pero también estamos viviendo un cambio climatológico o “calentamiento global”.
El cambio tecnológico tiene una alta demanda de electricidad debido a la digitalización, el uso y desarrollo de inteligencia artificial, la computación en la nube, el internet de las cosas, las criptomonedas, la electrificación del transporte y el uso de aire acondicionado; lo que ha generado un incremento sin precedentes de la demanda de energía, en especial la eléctrica.
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía estamos en la “Era de la Electricidad”, y la demanda está creciendo a una tasa promedio anual del 4%, por arriba del crecimiento económico. Se estima que para los siguientes 4 años (2026-2030) la demanda de electricidad crecerá 2.5 veces más que la demanda total de energía, esto es entre un 15 y un 20% de crecimiento acumulado.
Aunque la tasa promedio anual parece baja, el consumo de electricidad de 1980 a 2025 creció más de 3 veces, de 8 mil TWh a 28 mil TWh (1TWh equivale a 1 billón de Watts por hora). Para darnos una idea, tan solo la ciudad de Guadalajara consume de 8 a 12 TWh/año, y todo México consume de 380 a 400 TWh/año, esto es el 1.3% del total mundial.
De 2000 a 2024 el consumo mundial de electricidad aumentó un 75%, y está creciendo más aceleradamente que el consumo total de otro tipo de energía; la buena noticia es que la mitad de dicha electricidad viene de fuentes renovables y de energía nuclear.
Debido a lo anterior, debemos evitar el desperdicio de energía eléctrica y un consumo mucho más racional.
El desperdicio de energía se debe a pérdidas inevitables (derivadas de las leyes físicas en la conversión de energía) y desperdicios evitables (tecnología obsoleta, equipos ineficientes, malos hábitos de consumo).
El desperdicio ocurre en diversas etapas: generación, transmisión, distribución y consumo final, e incluye el uso ineficiente de la energía en los hogares, empresas y gobierno.
Ejemplos de desperdicio de energía: aparatos obsoletos y no ahorradores de energía como lavadoras, refrigeradores, aire acondicionado, etc. No utilizar tecnología LED, tanto en el hogar como en la iluminación pública y oficinas gubernamentales. Dejar las luces prendidas de las oficinas, tiendas y aparadores fuera del horario laboral. En la industria cuando los motores eléctricos operan por debajo de su eficiencia óptima, maquinaria obsoleta, falta de mantenimiento.
Se estima que las viviendas mexicanas pueden ahorrar entre un 20% y un 35% del consumo de energía eléctrica. De hecho, el mayor desperdicio se genera por consumo fantasma (aparatos conectados que no se utilizan), iluminación ineficiente, mal uso de electrodomésticos, habitaciones no ocupadas que permanecen iluminadas, excesivos adornos iluminados en periodos festivos como Navidad y 15 de septiembre, etc.
Para generar ahorro y evitar el desperdicio, la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía, creó un documento llamado Consejos Para Ahorrar Energía en el Hogar, con más de 100 consejos para ahorrar en el hogar, lo puedes encontrar en esta dirección:
Para el caso de la industria, el desperdicio de energía se debe principalmente a motores ineficientes, fugas en el sistema de aire comprimido, pérdidas de calor término, iluminación nocturna innecesaria. Dicho desperdicio representa hasta un 30% de costos innecesarios en la producción.
Para generar ahorros energéticos el Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE), tiene programas de crédito con objetivos específicos y con tasa de interés preferencial; en la última diapositiva vienen algunos ejemplos.
