Durante el fin de semana, en redes sociales, aparecieron unas notas terribles sobre bullying y actos aberrantes cometidos contra niños y jóvenes con discapacidad; pensaba escribir mi opinión con respecto a estos hechos, sin embargo, considero que no lograría un cambio radical con un simple artículo, uno más de los muchos comentarios que repudian estos lamentables sucesos.
He decidido mejor dedicar mi opinión de esta semana, a hablar sobre el respeto, el trato digno y equitativo que todos merecemos, hablar de las cosas buenas que suceden cuando se eliminan las barreras, entonces sí ocurren situaciones admirables, cuando los niños y jóvenes con discapacidad logran cumplir sus metas con éxito, porque se les dio la oportunidad de desarrollar al máximo su potencial.
Cuando las personas con discapacidad, en lugar de toparse con barreras encuentran equidad, respeto, un trato digno y justo, cuando se hacen ajustes, pueden elegir como cualquier otra persona cuál será su destino y a qué quiere dedicar su vida. Cuando el gobierno y la sociedad les brindan oportunidades y apoyos, en lugar de rechazo y burlas, el panorama cambia radicalmente.
Conozco aquí en nuestro Estado, muchas personas que venciendo los obstáculos impuestos por la sociedad y el rechazo que otras personas pueden tener hacia ellos, han conseguido sobresalir en la profesión que eligieron y han tomado las riendas de su vida. (En YouTube pueden buscar Inclúyeme, de Jalisco TV; encontrarán varias entrevistas que dan cuenta de lo mencionado).
Aquí resaltaré tan solo dos casos que aparecieron en redes sociales. En primer lugar, mencionaré a un joven de Baja California que estudió enfermería y hoy es el primer enfermero sordo, que además ya está laborando. El segundo caso una joven, que en Inglaterra terminó la carrera de medicina, y es la primera doctora sordociega.
Muchos de nosotros expresaríamos como primer comentario, “es admirable lo que han logrado”, y sí es digno de elogiarse, pero no es lo más importante, lo realmente trascendental es que la sociedad y el gobierno eliminaron barreras y tendieron puentes para que ellos alcanzaran sus metas, como lo haría cualquier otra persona.
Situaciones de éxito como estas son todavía escasas, por eso sorprenden a todos; nos asombramos cuando las conocemos.
Los actos infames, discriminatorios contra personas con discapacidad, como los que se detallan en redes sociales, deben erradicarse totalmente. A cambio, deben multiplicarse noticias como las de estos jóvenes que no se rindieron ante las dificultades, decidiendo llegar al final de la etapa de estudio y continuar con su camino laboral.
Es alentador conocer estas exitosas historias, saber que sí es posible multiplicar estos logros; solo así conseguiremos una sociedad verdaderamente inclusiva.