El PRI, el PAN y MC tienen, frente al problema de desabasto y mala calidad del agua que padecemos quienes vivimos en la Zona Metropolitana de Guadalajara, total y completamente la culpa porque los tres han sido irresponsables, incapaces y corruptos en la manera de administrar al SIAPA.
Quejarse está bien, la ciudadanía ha de reclamar y hasta castigar sus negligencias, pero, además a quien hoy gobierna el Estado, a MC, debe exigirle que se aplique en serio a resolver el problema atendiendo dos tareas fundamentales que ha abandonado, al igual que lo hicieron los anteriores. Éstas son: potabilizar el agua adecuadamente y distribuirla a la población de manera eficiente.
Guadalajara no tiene un problema de abasto de agua, la CONAGUA le tiene asignada un volumen de 16 metros cúbicos por segundo, es decir 3 metros cúbicos más de los que necesitaría para proveer a los habitantes de la metrópoli. El problema es de potabilización, porque todos los que han gobernado al SIAPA no tuvieron la previsión de construir nuevas plantas de potabilización, de darles mantenimiento a las ya existentes y ampliarlas para ajustarlas a las necesidades crecientes de la ciudad.
Hoy la capacidad del SIAPA para potabilizar agua está rebasada, las plantas no alcanzan a procesar los volúmenes que se necesitan y en consecuencia terminan enviándola mal tratada a las redes de distribución o de plano no enviándola. Sumemos a lo anterior la corrupción, por la que el organismo operador paga los distintos insumos físico-químicos requeridos para sanear el agua, pero no llegan a las plantas de tratamiento y únicamente acaban utilizando los más baratos: sal, cal y un poco de cloro. Todavía más, los sistemas de bombeo no se han sustituido, la mayoría son antiguos y presentan fallas frecuentes que interrumpen el servicio por periodos prolongados.
El segundo problema es el de las redes de distribución: la mayoría han pasado ya su vida útil, presentan rupturas frecuentes y ensucian más el agua de como la vierten las potabilizadoras. Ninguno de los gobiernos locales anteriores se ha ocupado de cambiar progresivamente la red hídrica. Aquí aplicaron el refrán que reza “ojos que no ven, corazón que no siente”. Nadie veía la red, por tanto nadie le invertía, hasta que se empezó a tronar provocando que casi la mitad de agua que se inyecta a ellas se fugue, derivando en problemas de desabasto y en socavones en las calles.
Resulta extraño que, siendo la potabilización y la distribución del agua los mayores problemas que aquejan a la población, tocando al SIAPA atenderlas y subordinado éste al gobierno estatal según la ley vigente, el interés original del Ejecutivo haya sido el sistema de abasto y no su sistema de potabilización y distribución. El gobernador creyó más importante proponer construir un colector cerrado para trasladar agua a la ciudad, desde Chapala, y por cierto con capacidad para mover 10 metros cúbicos por segundo, lo que implica 2.5 metros más que los 7.5 que corren actualmente por el acueducto cerrado de Jocotepec, más la del canal abierto de Ocotlán. Dicen algunos que se propuso así para evitar que el agua de este último siguiera contaminándose en su rodado. Pero si ese fuera el problema, la solución más eficaz está ya a la mano desde el 2024: ¡echar a andar la Presa El Zapotillo! En esta presa el gobierno del Lic. Andrés Manuel López Obrador invirtió 8 mil 868 millones de pesos, cuenta con sistemas de bombeo y canales de distribución y está autorizada para darle a la ZMG, 3 metros cúbicos por segundo. Es agua de buena calidad que requiere procesos mínimos de potabilización, sin embargo, el gobierno del estado no la usa de forma regular. La disponibilidad de esta presa llevó a decir con certeza al propio exgobernador Alfaro, que el problema del agua estaba resuelto por los próximos 50 años.
Una parte de la solución al problema del agua está al alcance, es una solución más rápida (ya está, no hay que hacerla), más eficiente (usa bien los recursos de infraestructura que ya tenemos) y es completamente económica (ya se pagó por el gobierno federal). Entonces, ¿por qué quiere el gobierno del estado hacer obras por 42 mil millones de pesos, endeudando al pueblo de Jalisco? Sí, tiene razón… exactamente por eso.