Un operativo militar alarmó en Atotonilco, Jalisco, este 30 de julio. Elementos del Ejército Mexicano se enfrentaron a hombres armados y de acuerdo con la información, abatieron a uno de ellos, mientras otro quedó herido. En la refriega fue detenido Ramón Ángel Álvarez, conocido como el “R1” y a quien se le responsabiliza de ser el autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan, el 1 de noviembre del año pasado, en plena plaza pública mientras participaba en las celebraciones del Día de Muertos.
La alarma cundió en Atotonilco, en medio de la balacera y los gritos. Las personas se encerraron en sus casas y fue hasta entrada la tarde que la actividad se normalizó, aunque de esto se hablará durante mucho tiempo.
El secretario de Seguridad Ciudadana del gobierno federal, Omar García Harfuch, difundió la detención del “R1” y precisó que con él, suman 31 detenidos por la muerte del alcalde de Uruapan, un evento que marcó un quiebre en la historia de violencia e inseguridad que ha agitado la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
En sus declaraciones, el secretario García Harfuch reconoció la colaboración de las autoridades de Jalisco y Michoacán; comentó que se comunicó con el gobernador Pablo Lemus y aseguró que el gobierno michoacano elaboró una sólida investigación que respalda la detención del “R1”.
Debe reconocerse que si bien en otros asuntos públicos, como la actividad político partidista o la discusión presupuestal, se generan evidentes diferencias entre la federación y los estados, incluido Jalisco, el operativo, las labores de inteligencia y la detención final de este personaje que es también líder delincuencial con actividad en Jalisco y Michoacán, demuestran que sí hay colaboración real y que las autoridades jaliscienses hicieron su parte.
Sin embargo, también ocurrió otro fenómeno: durante la tarde, en redes sociales y grupos de WhatsApp, se diseminó información de alarma. Se presumió que se aplicaba un “Código Rojo” y se advertía de posibles reacciones de la delincuencia organizada en la ciudad de Guadalajara. Todo fue falso, aunque se puede entender que haya temor de que se generen acciones parecidas a las del 22 de febrero, cuando pereció el líder delictivo Nemesio Oseguera, con un estallido de violencia en la Zona Metropolitana de Guadalajara y muchas otras poblaciones de Jalisco.
Lamentablemente, muchas personas (¿con qué intereses?) difunden información falsa que alarma y desestabiliza el orden social.
Al final, el saldo es positivo: hay colaboración, un líder delictivo está detenido, y se comprueba que a pesar de personas que distribuyen falsedades para alarmar, se impone el orden.